En la Ciudad de Buenos Aires analizan la posibilidad de avanzar en la apertura de alguna actividad que genere baja movilidad, pero advierten que no habrá grandes cambios, mientras la provincia definitivamente seguirá tal como está ahora. Rodriguez Larreta y Kicillof, comprenden que no pueden avanzar demasiado cuando la curva de contagios se mantiene tan alta. En la provincia la elevada cantidad de contagios le impiden avanzar en la flexibilización de la cuarentena. Los últimos datos indican que están ocupadas el 66% de las camas de Terapia Intensiva del conurbano. El sistema todavía tolera, pero el crecimiento de casos avanza con firmeza y se expande en un conglomerado urbano en donde viven 13 millones de personas. Por eso la decisión de Kicillof es mantener a los municipios del AMBA en la fase que están hasta que la curva empiece a descender lentamente. “Estamos estabilizados en un número alto. Quedarnos en donde estamos ya es una gran victoria”, sostienen en La Plata y, al mismo tiempo, afirman: “Tenemos el 100% de la industria en marcha y el 90% de los comercios abiertos. Quedarnos en la Fase 3 frente a este contexto de contagios es lo mejor que podemos hacer en este momento”. A este nivel de contagios, y con la cantidad de camas disponibles, el gobierno bonaerense considera que puede tolerar el embate de la pandemia parado en el mismo lugar. Si los casos crecen exponencialmente y rompen la barrera de los 5.000, entonces entrará en juego la posibilidad de dar marcha atrás y restringir la circulación.
El primero en anticiparlo públicamente fue Gollan, que no descartó la posibilidad de dar marcha atrás con la flexibilización del aislamiento si los contagios se multiplican y el crecimiento se acelera. “Si esto sigue así, hay que pensar en hacer un cierre más estricto, pero también hay que ver si la sociedad luego lo acompaña”, aseguró. Después de 150 días de cuarentena en el gobierno provincial son conscientes de que ir hacia atrás es la última opción y que, en el caso de hacerlo, debería ser una decisión tomada por el gobierno nacional. No puede ser un movimiento unilateral de Kicillof, ni alcanza que sea coordinado con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larrreta. En el gobierno porteño no están tan lejos de la postura que hoy tiene Kicillof. No irán para atrás y podrían avanzar con pocas aperturas. De no haber cambios, la próxima semana se habilitarán más deportes individuales. Además, se autorizará el funcionamiento de comercios de Once, Retiro y Constitución luego de la polémica generada con los manteros y los vendedores ambulantes. El ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, aseguró que la curva de contagios de coronavirus “está madura” y que en base a diferentes elementos técnicos esperan que empiece a bajar en las próximas semanas. “Todas las curvas en las ciudades del mundo han tenido un formato exponencial, de ascenso permanente, hasta que en un momento se ponen horizontales y bajan. En la Ciudad la curva no sube exponencialmente hace varias semanas”, dijo el funcionario porteño.
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