Hoy habrá por primera vez en la historia, una cumbre de presidentes del Mercosur de manera remota. En ese contexto y con la búsqueda de una estrategia común para enfrentar la pandemia como uno de los ejes principales, Alberto Fernández se verá la cara con su par brasileño, Jair Bolsonaro, al menos virtualmente. Sabidas las diferencias ideológicas y los distintos caminos elegidos ante el COVID-19, el canciller Felipe Solá preparó el terreno ayer, al señalar que el bloque debe “superar los prejuicios” y entender que “los pueblos no quieren ningún tipo de peleas” entre los líderes de la región. Además de las discordancias con su par brasileño, Fernández deberá enfrentar la incómoda posición de ser el único que no apoya los acuerdos de libre comercio que Bolsonaro, Mario Abdo Benítez (Paraguay) y Luis Lacalle (Uruguay) quieren emprender con Corea del Sur, Líbano, Canadá e India. La semana pasada, Fernández compartió un diálogo virtual con el expresidente brasileño, Lula Da Silva, organizado por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, nombrandolo entre los presidentes que extrañaba asegurando que, si Lula gobernara, la relación entre ambos países sería muy distinta. Fernández criticó en varias oportunidades las decisiones que tomaron frente al coronavirus las autoridades del país vecino, que acumula más de 1.448.000 casos positivos y más de 60.600 muertes, ubicándose segundo en ambos rubros a nivel mundial.
Las reuniones virtuales de la cumbre, en la que Paraguay traspasará a Uruguay la presidencia pro témpore del bloque regional, se iniciaron el lunes pasado, cuando comenzaron a deliberar las comisiones técnicas. En tanto, ayer se dio la videoconferencia entre los cancilleres. La idea primordial radica en establecer una agenda común para enfrentar la pandemia del coronavirus. Para ello, el debate pasa por esclarecer los conocimientos científicos que haya en la región hasta el momento y por coordinar el trabajo para instrumentar el fondo especial de 16 millones de dólares, que se creó recientemente para ser usado exclusivamente en iniciativas relacionadas con la lucha contra el coronavirus. Sin mencionar de manera directa las diferencias que se dieron en los últimos tiempos entre Bolsonaro y Alberto Fernández, Felipe Solá remarcó: “Cuando hablamos de integración, hablamos de voluntad integradora más allá de lo físico. Conversar para avanzar. Esto es una voluntad para salir al mundo unidos”. Para darle cierre al tema, el canciller argentino consideró: “Estos son tiempos en que debemos superar prejuicios, la historia política de cada uno o el ideario de cada uno. No es fácil. Esto nos puede llevar a disputas. Cualquier cosa será mejor que ocultar las diferencias o dejarlas de lado. Pero los pueblos no quieren ningún tipo de pelea”.
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