La CGT decidió avanzar en el armado de un encuentro con las principales cámaras empresariales, incluso sin la mediación del Gobierno, para analizar el panorama socioeconómico derivado de la cuarentena y las alternativas para la producción y la actividad en la pospandemia. El encuentro se planteó a las apuradas para unificar conceptos frente al inminente endurecimiento de la cuarentena con una vuelta a la denominada “fase uno” del aislamiento preventivo, social y obligatorio. A falta de una convocatoria del Gobierno, que prometió activar una mesa tripartita con el Gabinete económico y referentes de las cámaras patronales, la central sindical resolvió avanzar por su cuenta en una convocatoria para la semana que viene que tendrá como invitados a los principales dirigentes de la Unión Industrial y de las cámaras de Comercio y Construcción, entre otras entidades patronales. La decisión de montar un encuentro a ese nivel sin aguardar la iniciativa del Ejecutivo pone de manifiesto cierto hastío de los sindicalistas con la respuesta oficial a sus planteos. Al finalizar la reunión de la mesa chica, Cavalieri puso el acento sobre la situación de las obras sociales sindicales. Es que la CGT aguarda el cumplimiento de una promesa del ministro de Salud, Ginés González García, de que habrá un decreto de necesidad y urgencia que compensará a través de aportes del Tesoro nacional las pérdidas de aportes de las entidades prestadoras de los gremios como consecuencia de la crisis económica. En lugar de eso, y por la merma de aportes de marzo y abril, el Ejecutivo publicó sendas resoluciones que echaron mano de un fondo específico creado con recursos de las propias obras sociales para cubrir los faltantes.
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