La pregunta del ministro de Transporte, Mario Meoni, sobre si había alguna posibilidad de que la aerolínea LATAM revierta la decisión de retirarse del mercado local, fue lo que más se acercó a un ofrecimiento de negociación por parte del gobierno de Alberto Fernández a la compañía. Ese tibio intento de acercamiento no pasó de allí y, de hecho, rápidamente naufragó, frente a una larga enumeración de motivos a cargo de Rosario Altgelt, la titular de la línea aérea local. “En estas condiciones, es imposible”, dijo la ejecutiva, quien ingresó a LATAM en el año 2000, cuando todavía era sólo la aerolínea chilena Lan y faltaban cinco años para abrir la filial en Buenos Aires. El miércoles, LATAM Argentina presentó, de manera sorpresiva, un procedimiento preventivo de crisis, ante el ministerio de Trabajo, en el cual anunció el “cese total de sus operaciones” en el país y dispuso la cesantía de sus 1.715 empleados. En esa presentación detalló que en los últimos cuatro años perdió 301 millones de dólares y que para este año sus expectativas son de una pérdida adicional de US$ 67 millones.
Luego de la reunión entre la empresa y el ministro, políticamente el mensaje fue claro: el ámbito del ministerio de Trabajo no es para negociar la permanencia de la empresa en el país, sino para negociar las condiciones de su retirada, en el marco del procedimiento preventivo de crisis. La devaluación de los últimos años, el impuesto PAIS de Alberto Fernández y la prohibición para vender pasajes antes del 1º de septiembre están mencionados en el escrito de más de 60 páginas que LATAM presentó ante el ministerio. Pero, sobre todo, la empresa detalló en un anexo especial el desgaste continuo con siete gremios aeronáuticos a lo largo de más de una década, y la sucesión de cientos de medidas que fueron propuestas para mejorar la productividad de la operación y que chocaron contra el rechazo de los gremios. También allí señaló que el personal de cabina argentino vuela entre 30% y 40% menos horas que sus pares de las otras filiales del grupo, ubicadas en Chile, Brasil, Perú, Ecuador y Colombia. En un cuadro anexo, detallaron la totalidad de las categorías salariales. Los más altos corresponden a los comandantes de a bordo de los vuelos entre Ezeiza y Miami (Boeing B767), con un salario total, adicionales incluidos, de casi $740.000 mensuales. El sueldo más bajo para un piloto, como copiloto de cabotaje (Airbus A320), era a fines de 2019 apenas por debajo de $336.000. “Toda esta situación coloca a LAN Argentina en una posición no competitiva. LAN Argentina no puede simplemente subir los precios para afrontar estos costos”, agregó la empresa en otro pasaje.
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