El presidente Alberto Fernández regresará mañana al país en un vuelo de una empresa comercial, tras su gira por Europa, donde recibió el apoyo del papa Francisco y los gobiernos de España, Alemania y Francia para renegociar la deuda con el Fondo Monetario Internacional. Hoy, el mandatario cumple sus últimas actividades oficiales en París, donde ya se reunió con organismos de derechos humanos y, más tarde, mantendrá un encuentro con directivos de una multinacional de minería y metales. Fernández logró que las dos principales potencias de la Unión Europea apoyen su propuesta para renegociar la deuda con el FMI, sin objeciones.
Paralelamente a las reuniones de Fernández con sus pares europeos, el ministro de Economía Martín Guzmán mantuvo una reunión con la responsable del Fondo Monetario Internacional: “Como dije en previas ocasiones, somos conscientes de la difícil situación socioeconómica que enfrenta la Argentina y su población y compartimos plenamente el objetivo del presidente Fernández de estabilizar la economía, proteger a los más vulnerables de la sociedad y garantizar un crecimiento más sostenible e inclusivo”, fueron las palabras de Kristalina Georgieva.
Sin embargo, el aval más fuerte, aunque también más simbólico, lo tuvo desde Roma mediante la voz del papa Francisco, quien se pronunció ante la jefa del FMI y Guzmán. “No se puede pretender que las deudas contraídas sean pagadas con sacrificios insoportables. En estos casos es necesario encontrar modalidades de reducción, dilación o extinción de la deuda, compatibles con el derecho fundamental de los pueblos a la subsistencia y al progreso”, afirmó el Sumo Pontífice sin mencionar explícitamente a la Argentina durante el seminario económico que él mismo promovió en El Vaticano. Guzmán, por su parte, volvió a calificar de “muy constructiva” la conversación que mantuvo con el equipo de Georgieva, pero reiteró que el país no va a pagar los 40.000 millones de dólares que debe a costo de más recesión y pobreza. El Presidente, que describió la negociación con el FMI como un partido de póker, sabe que ahora cuenta con sus mejores cartas.
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