Desde Washington, Javier Milei volvió a desplegar su mirada sobre el tablero internacional, esta vez con foco en la guerra en Medio Oriente. El presidente argentino descartó las explicaciones que vinculan el conflicto con el petróleo y sostuvo que la clave está en la estrategia geopolítica de Estados Unidos. “El argumento del petróleo es pobre y errado. Lo que está en juego es la arquitectura del poder global”, remarcó. Milei describió las operaciones militares como “quirúrgicas”, citando ejemplos previos como la intervención en Venezuela, y señaló que la ofensiva contra la cúpula iraní replicó esa lógica. Sin embargo, advirtió que la respuesta de Teherán, con ataques en varios frentes y el cierre del estrecho de Ormuz, abre la puerta a una escalada menos precisa y más amplia. En ese marco, recordó las advertencias del FMI sobre el impacto en los precios del crudo y la desaceleración económica, lo que, según él, habilita a Washington a actuar con mayor libertad. El mandatario trazó un paralelismo con otros escenarios: la búsqueda de paz en Ucrania, la eventual caída de Cuba y un reordenamiento político que, en su visión, dejará a China más aislada: “La competencia será más limpia, sin socios que ensucien su nombre”, afirmó. Respecto de la Argentina, Milei aseguró que el país “está en el lugar correcto de la historia” gracias al equilibrio fiscal. Destacó que la suba de commodities abre una ventana para acumular reservas y cumplir la meta de 10.000 millones de dólares fijada para este año. “Ya alcanzamos el 30% en meses neutros; el segundo trimestre será decisivo”, anticipó. En su cierre, proyectó que hacia la segunda mitad del año los conflictos bélicos podrían encontrar un desenlace, lo que permitiría estabilizar precios y evitar que Argentina pague costos exorbitantes por el gas en invierno: “Será un escenario favorable, hay que saber aprovecharlo”, concluyó con tono de advertencia y expectativa.
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