Los presos políticos dividen aguas en el propio seno del Frente de Todos y, Alberto Fernández se animó poco antes de asumir a considerar que “en Argentina lo que hay son detenidos arbitrarios, un preso político es otra cosa”. Hace unos días, la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini salió al cruce de esa frase y con su frontalidad habitual le reclamó al mandatario que defina de que lado está, instándolo a que “diga si está con el Poder Judicial, mayoritariamente corrupto, o con los presos políticos”, Bonafini citó específicamente el caso del ex vicepresidente Amado Boudou.
Por su parte Oscar Parrili, estrecho colaborador de Cristina Fernández habló sobre los cuatro años de la detención de la dirigente jujeña Milagro Sala, parándose también en la “vereda de enfrente” de Alberto Fernández, indicando “acá hay presos políticos”. “Que me disculpe el Presidente, yo respeto su opinión, pero hoy en la Argentina hay presos políticos. Amado Boudou, Julio de Vido y Milagro Sala son presos políticos” sostuvo Parrili, agregando “no busco condicionar a nadie, pero yo no tengo dudas de que hay presos políticos, es una opinión mía…”.
El contrapunto con Fernández ocurre días después de su reunión con referentes de movimientos de Derechos Humanos en la Casa Rosada, donde el Presidente les pidió que dejen que decir que en Argentina y bajo su Gobierno hay presos políticos, ratificando lo que había dicho de los “detenidos arbitrarios”. Esa definición es la que generó cierta inquietud en los numerosos organismos de Derechos Humanos presentes ese día y desató el cruce de opiniones dentro del propio oficialismo.
a>