En una jornada cargada de tensiones, el Senado inició el debate sobre la reforma de la Ley de Alquileres. La propuesta, que había sido aprobada la semana pasada por la oposición en la Cámara de Diputados, encontró un fuerte rechazo por parte del oficialismo, que prometió buscar modificaciones sustanciales. Juntos por el Cambio intentó impulsar un dictamen favorable para llevar la reforma al recinto, pero careció de la mayoría necesaria y acusó al sector kirchnerista de dilatar deliberadamente la discusión. El proyecto fue sometido a debate en un plenario conjunto de las comisiones de Legislación General y Presupuesto y Hacienda en la Cámara Alta. Aunque la oposición tenía posibilidades de lograr mayoría en la Comisión de Legislación General, el oficialismo mantenía el control en la Comisión de Presupuesto y Hacienda, lo que le otorgaba la capacidad de bloquear la emisión de un dictamen. Este enfrentamiento llevó a un cuarto intermedio en el plenario, acentuando aún más la polarización. Juliana Di Tullio, cercana a Cristina Fernández, expresó su opinión sobre la reforma, señalando que la versión aprobada en la Cámara de Diputados “planteaba una igualdad entre propietarios e inquilinos que, desde su perspectiva, no se ajusta a la realidad”. Argumentó que es necesario “escuchar a todas las partes involucradas, incluidos los inquilinos”. El debate, que llevó meses en la Cámara de Diputados, contó con numerosos expertos y expositores. Si el proyecto recibiera enmiendas y avanzara al recinto del Senado, debería regresar a la Cámara Baja para su revisión. En medio de las discusiones acaloradas, se produjo un enfrentamiento intenso entre la senadora Di Tullio y Guadalupe Tagliaferri, representante del partido opositor “PRO”. Tagliaferri acusó al oficialismo de demorar la solución para millones de argentinos que dependen de esta reforma y los instó a dejar de dilatar la discusión. Di Tullio respondió “acusando al gobierno porteño y a la oposición por los problemas que enfrentan los inquilinos”. Con una semana marcada por la aprobación de la reforma en la Cámara de Diputados, donde la mayoría de la oposición se unió para respaldarla, la posibilidad de un acuerdo en el Senado se muestra esquiva. Las diferencias clave, como la duración del contrato y el mecanismo de actualización de los valores, enfrentan la oposición irreconciliable del oficialismo. Mientras el oficialismo manifestó su intención de continuar con el debate en los próximos días, es evidente que la discrepancia sobre los puntos fundamentales de la reforma dificultará llegar a un consenso. Aunque ambas partes reconocen que la reforma no resolverá todos los problemas en un contexto inflacionario, la incertidumbre persiste sobre si esta iniciativa proporcionará alguna medida de certidumbre para el mercado de alquileres en Argentina.
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