Oscar Parrilli, senador nacional por Neuquén, uno de los dirigentes más cercanos a Cristina Fernández, presentó un proyecto para que las concesiones hidroeléctricas pasen a manos de Energía Argentina S.A. (ENARSA), del Estado Nacional, en sociedad con las provincias de Neuquén, Chubut y Río Negro. Lo hizo para tratar la iniciativa antes de que venzan los contratos vigentes sobre las represas de esos territorios provinciales. La iniciativa obtuvo el acompañamiento de los legisladores oficialistas Silvia Sapag, de Neuquén, Martín Doñate y Silvina García Larraburu de Río Negro, y Carlos Linares, de Chubut. Considerando las dificultades del Frente de Todos para conseguir quórum sin acompañamiento opositor, el proyecto difícilmente sea tratado antes de fin de año. Parrilli propuso que, a partir del año próximo, cuando finalicen las concesiones hidroeléctricas de jurisdicción nacional, “la administración, operación y explotación de cada uno de los aprovechamientos hidroeléctricos otorgados oportunamente en concesión será asumida por Energía Argentina SA, sin perjuicio de las eventuales responsabilidades por las obligaciones asumidas por los actuales concesionarios”. Además, el proyecto ordena que “ENARSA deberá asociarse con las provincias del dominio del recurso hídrico comprometido en los aprovechamientos hidroeléctricos referidos en el artículo precedente, a través de acuerdos bajo las condiciones y parámetros que las partes convengan”. Como opción, la iniciativa abre la puerta para que se pueda “incorporar la participación del capital privado”. Según el senador, la “compleja coyuntura” internacional derivada de la guerra de Rusia y Ucrania, “ha puesto en el centro del debate público la necesidad de acelerar el desarrollo de nuestros recursos hidrocarburíferos, convencionales y no convencionales, en orden a garantizar el abastecimiento interno y colocar crecientes excedentes en el mercado externo, como así también, fortalecer el desarrollo de fuentes alternativas, como las renovables”. Según el senador neuquino, “la experiencia de casi 30 años nos revela que la gestión privada, por sí sola (…) no genera necesariamente mayor inversión, ni garantiza la expansión del sector. A partir de la concesión de los aprovechamientos hidroeléctricos comenzó un periodo de declinación de la participación de la hidroenergía en la matriz energética. Del 43% de potencia instalada en 1994, se disminuyó al 25% actual”. Parrilli plantea, para iniciar el debate, “que ENARSA pudiera retener el 51% del total del dominio” para “agilizar la operatoria en sus distintas áreas y funcionar en consonancia con las disposiciones que, en materia energética global, disponga el gobierno nacional”.
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