Los movimientos sociales de izquierda, saldrán nuevamente a las calles para protestar. Es que las organizaciones que integran la Unidad Piquetera acordaron marchar el próximo miércoles 10 de agosto al mediodía de nuevo frente a la Casa Rosada. Además de los reclamos, pedirán una reunión con Sergio Massa, flamante ministro de Economía. En los últimos días, los referentes piqueteros Silvia Saravia (Barrios de Pie- Libres del Sur), Eduardo Belliboni (Polo Obrero) y Mónica Sulle (MST Teresa Vive), rechazaron el paquete de medidas que anunció el titular del Palacio de Hacienda. Entre ellas, la continuidad del acuerdo con el FMI, el congelamiento del ingreso de empleados públicos, topes a los subsidios de tarifas energéticas y una auditoría para los planes sociales. “El plan de lucha de la Unidad Piquetera será parte de nuestra deliberación porque las medidas anunciadas por Sergio Massa sólo prometen más tarifazo y ajuste para los trabajadores y jubilados”, afirmó Belliboni, quien entre semana dijo que “el gobierno del Frente de Todos empoderaba al hombre de la embajada de Estados Unidos”, por el nuevo ministro de Economía. Sulle, por su parte, opinó que “se viene más ajuste”, que el Estado se encuentra superado por “una crisis alimentaria muy grande” y argumentó que “las partidas sociales, las licitaciones por alimentos, todo eso depende de Economía. Por eso queremos hablar con la fuente, que en este caso es Massa. Necesitamos que nos digan qué van a hacer, porque tenemos un problema grave”. Tras el fracaso de las negociaciones con la saliente ministra Silvina Batakis, reubicada como presidenta del Banco Nación, la Unidad Piquetera volverá a insistir por el incremento del Salario Mínimo, Vital y Móvil, hoy fijado en los 45,5 mil pesos, para que alcance la Canasta Básica, y un bono de emergencia de $ 20.000 que cubra al menos en parte la pérdida de ingresos entre los sectores populares. En paralelo, la Coordinadora Sindical Clasista-Partido Obrero- Polo Obrero resolvió este sábado en asamblea que marchará el próximo 17 de agosto, el mismo día que lo hará la CGT. De todas formas, no lo hará junto con la central obrera ni en apoyo al Gobierno Nacional. “Seremos parte de una manifestación alternativa con banderas propias, en unidad de ocupados y desocupados”, indicó Belliboni. A la espera de que posiblemente se sumen a este plan de lucha el resto de las organizaciones piqueteras, el líder del Polo Obrero planteó la necesidad de “llamar a un paro nacional” y de “un salario mínimo de $105.000”. Y concluyó: “Se trata de que los trabajadores intervengamos en la crisis con nuestras reivindicaciones y debatamos una salida en nuestros términos, que son opuestos a los del FMI con cuyo plan de ajuste coincide toda la dirigencia política de la falsa grieta”.
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