La imagen se repite cada vez con más frecuencia: las organizaciones sociales de izquierda paralizan a diario las calles del centro porteño. Los movimientos piqueteros opositores prometen un año con fuertes protestas, mientras entre los grupos oficialistas que integran el Gobierno reconocen, con preocupación, que existen peligros de “desborde”. En plena negociación con el FMI y un 2022 que ya se prevé de ajustes y alta inflación, el diagnóstico, tanto entre los grupos piqueteros opositores como los movimientos alineados con el oficialismo, es el mismo: será un año de conflictividad social en aumento. Esta semana se movilizaron unas 40 organizaciones sociales que integran la llamada corriente de “Unidad Piquetera”, entre las que se destacan el Polo Obrero; Barrios de Pie-Libres del Sur, sector escindido de la organización que apoya al Gobierno; el MST-Teresa Vive, el Frente de Organizaciones en Lucha (FOL), y la Coordinadora por el Cambio Social. La protesta se tornó previsible luego de que en la reunión del lunes entre los movimientos y el viceministro de Desarrollo Social, Gustavo Aguilera, el Gobierno confirmara que no habrá una ampliación de los planes de empleo. Según Eduardo Belliboni, el jefe del Polo Obrero, con el agravamiento de la situación económica crece el número de personas en condiciones de recibir un plan, que no pueden anotarse porque el Gobierno no abre el cupo, a pesar de que hay 2.800.000 de inscriptos en Registro Nacional de Trabajadores de la Economía Popular y casi 5.000.000 de personas en la indigencia. “Le pedimos también un aumento de los programas sociales, que vienen con un atraso enorme con la inflación y nos dijeron que lo tienen que consultar con Martín Guzmán, que es como pedirle permiso al FMI”, agregó. Los movimientos piqueteros también le reclamaron al Ministerio de Desarrollo por la falta de alimentos y las demoras en la distribución a una decena de miles de comedores populares. Belliboni cargó contra sus “colegas” piqueteros alineados con el oficialismo: “Ahora te reciben del otro lado del mostrador. Se han integrado al Gobierno y aplican las políticas de ajuste, que se va a profundizar con el aumento del transporte y de la energía”, dispara el líder del PO. “Vamos a un plan de lucha que va a ser muy muy duro. No estamos hablando de una marchita en la 9 de Julio, vamos a ir a los métodos piqueteros de los cortes de ruta, de los acampes, y los bloqueos de los accesos”, anticipa Belliboni.
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