El asesinato del kiosquero Roberto Sabo en La Matanza, volvió a colocar a la inseguridad a la cabeza de las preocupaciones del electorado bonaerense a tan sólo días de las elecciones legislativas. Es que detrás de la falta de empleo y la inflación, el flagelo de los delitos y los asesinatos ocupa el tercer lugar en la lista de reclamos de los vecinos de la Provincia de Buenos Aires. El incremento de la preocupación del electorado por la inseguridad podría golpear seriamente al oficialismo. En rigor la cuestión no es nueva: desde hace semanas que la Casa Rosada tomó nota de la serie de violencia que azota al conurbano. A modo de ejemplo, al crimen de Sabo se suma el de Lucas Cancino, el estudiante de 17 años que mataron en Quilmes para robarle la bicicleta mientras iba a la escuela. A la cuestión se agregan las serias diferencias que el ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni mantiene con Alberto Fernández y con diferentes sectores que componen el Frente de Todos, entre estos La Cámpora. Nadie puede asegurar que continúe en el cargo después de las elecciones del 14 de noviembre. “Es un problema estructural, con años de desinversión y una Justicia que no ayuda”, responden en el Ministerio de Seguridad bonaerense. Aseguran que en las últimas semanas se reforzaron los patrullajes y los retenes en La Matanza, Quilmes, Moreno, Merlo, Lanús, Florencio Varela, entre otros, pero que el problema radica en la falta de capacidad de la Policía bonaerense de prevenir los delitos. Y explican que esto ocurre por el número bajo de efectivos y los problemas de equipamiento y elementos de trabajo. Un claro ejemplo de esto son los cientos de patrulleros en mal estado y con sus tanques de combustible vacíos. “No hay fondos”, se excusan. “No es una cuestión policial”, respondió este lunes Berni cuando se le consultó por el asesinato de Sabo. Como sea, la inseguridad también golpea a las aspiraciones electorales del oficialismo y la cuestión comienza a preocupar con fuerza a la Casa Rosada y al gobernador Axel Kicillof. La llegada de Aníbal Fernández al Ministerio de Seguridad de la Nación no parece haber mejorado el trabajo conjunto entre esa cartera y la de Berni. Es que al igual que ocurría en la época de Sabina Frederic, hasta ahora no se logró articular el despliegue de fuerzas federales en la Provincia. Los encuestadores que asesoran al Gobierno advirtieron esta situación al menos tres semanas atrás y en la Provincia adoptaron medidas para intentar reducir los delitos. Los operativos también incluyeron, además de las zonas anteriormente mencionadas, a Lomas de Zamora, Mar del Plata y San Martín. Pero los poco más de 90.000 agentes que componen toda la fuerza bonaerense no son suficientes para dar respuesta a la demanda de los vecinos. Cerca de Berni sostienen que se necesitan dos años para comenzar a “normalizar” la falta de efectivos. “Ahora abrimos la inscripción para reclutar a 20 mil efectivos, y necesitamos otros 20 mil más”, deslizan funcionarios cercanos al ministro de Seguridad. Sin embargo, advierten que la problemática no es solamente de números sino de entrenamiento y materiales.
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