En la provincia de Buenos Aires, la noticia se desplegó como una crónica de pasillos y anuncios oficiales. El ministro de Seguridad, Javier Alonso, eligió la red social X para dar a conocer la decisión: la Policía bonaerense tendrá una nueva actualización salarial que, sumada a los incrementos de los primeros meses del año, acumula un 11% en lo que va de 2026. El esquema se desgrana en cuotas: un 2% en enero, 1,5% en febrero, 5% en marzo y 2,5% en abril. Con esa secuencia, el primer tramo del año deja a los efectivos con un aumento consolidado. Pero la medida no se limita al sueldo básico: también alcanza a ingresos complementarios como la compensación por uniforme y el servicio de Policía Adicional (POLAD), que recibirá un ajuste extra del 22,7% desde febrero, llevando su suba acumulada al 36,4% hacia abril. Alonso enmarcó la decisión en un contexto económico adverso, con recursos provinciales más ajustados por las políticas del Gobierno nacional. Aun así, subrayó que la gestión de Axel Kicillof busca sostener el poder adquisitivo y acompañar a las fuerzas de seguridad en sus condiciones laborales. El análisis deja ver un doble pulso: por un lado, la necesidad de mantener motivada a la tropa en tiempos de incertidumbre; por el otro, la tensión de una administración que intenta equilibrar cuentas en medio de un escenario económico complicado.
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