La lechería argentina atraviesa un momento de fuerte contraste. Los tambos producen más leche, los niveles de actividad se recuperaron tras la sequía y las exportaciones se mantienen en marcha. Sin embargo, ese repunte no logra traducirse en un negocio sostenible: la rentabilidad sigue cayendo y la cantidad de empresas en dificultades continúa en aumento. En ese escenario, una nueva firma del sector decidió acogerse a un concurso preventivo. Se trata de la PyME cordobesa Guaymallén, dedicada a la lechería y la ganadería, que enfrenta una deuda superior a los 19 millones de dólares. Según consta en el Boletín Oficial, la compañía llegó a esta instancia luego de varios meses de márgenes cada vez más ajustados, con un precio de la leche que pierde poder de compra y serios problemas para sostener el capital de trabajo. La situación de Guaymallén no es un hecho aislado. En el último año, empresas históricas y medianas del sector como SanCor, La Suipachense, ARSA y Verónica atravesaron procesos de reestructuración, cierres o crisis financieras, reflejando un deterioro que se extiende a lo largo de toda la cadena láctea. El cuadro resulta llamativo si se observan los números de producción. En noviembre de 2025, la elaboración de leche alcanzó los 1.101 millones de litros, de acuerdo con datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA). Si bien el volumen fue inferior al de octubre por razones estacionales, el crecimiento interanual fue del 8,1%. En el acumulado entre enero y noviembre, la producción avanzó un 10,2% frente al mismo período de 2024, compensando las fuertes caídas provocadas por la sequía en los dos años previos. En el plano internacional, el escenario tampoco ofrece un respiro. La producción mundial de leche continúa en aumento, mientras que la demanda se mantiene débil en mercados clave como Asia y Medio Oriente, destinos estratégicos para la leche en polvo argentina. Esto reduce las posibilidades de colocar mayores volúmenes a precios que compensen los costos locales. Las perspectivas hacia 2026 refuerzan este diagnóstico. Según CREA, la producción podría seguir creciendo, pero en un contexto de mayor concentración y con una rentabilidad que continuará bajo presión. El desafío será evitar que el exceso de oferta derive en una nueva caída del precio al productor, tanto en el mercado interno como en las exportaciones. El impacto de la sequía de fines de 2024 y comienzos de 2025 terminó de acelerar el cierre de tambos más chicos, especialmente aquellos con menor respaldo financiero y mayor dependencia del pasto. Así, la lechería argentina muestra hoy una paradoja difícil de resolver: produce más leche, pero lo hace con menos empresas y un negocio cada vez más frágil.
Compartir
a>