El ministro del Interior, Diego Santilli, retomó su gira federal con una escala clave en Misiones, donde se reunió con el gobernador Hugo Passalacqua para avanzar en las negociaciones que permitan al oficialismo asegurar los votos necesarios para aprobar el Presupuesto 2026 y el paquete de reformas impulsado por el presidente Javier Milei. El Gobierno aspira a llegar a diciembre con un acuerdo político cerrado con la mayor cantidad de mandatarios provinciales. Sin embargo, la respuesta de los gobernadores combina predisposición con advertencias: existe voluntad de acompañar, pero bajo condiciones concretas. En las últimas reuniones, la mayoría de los gobernadores manifestó su intención de respaldar el Presupuesto, aunque aclararon que el apoyo dependerá del reconocimiento de reclamos pendientes por parte de la Nación. Las demandas se repiten entre provincias: reactivación de la obra pública, envíos de ATN, distribución del impuesto a los combustibles y actualización de fondos específicos. Cada uno de esos planteos deberá superar el filtro del ministro de Economía, Luis Caputo, quien define el límite fiscal para cualquier concesión. Esa supervisión será determinante no sólo para el Presupuesto, sino también para las futuras negociaciones sobre las reformas laboral, previsional, impositiva y del Código Penal, que integran una segunda etapa de diálogos. En privado, varios mandatarios se mostraron dispuestos a discutir la modernización del régimen laboral y cambios tributarios, aunque advirtieron que no avalarán ningún proyecto sin conocer su contenido específico. La falta de definiciones por parte del oficialismo mantiene las conversaciones en un punto intermedio. La Casa Rosada busca completar antes del 10 de diciembre la ronda con los gobernadores dialoguistas y asegurar un dictamen del Presupuesto, clave dado que las sesiones ordinarias concluyen el 28 de noviembre. Durante las últimas semanas, Santilli recorrió distintas provincias para destrabar apoyos. En esas conversaciones se tocaron obras, partidas, impuestos y coparticipación, pero todas las definiciones quedaron supeditadas a la venia de Caputo. La Casa Rosada insiste en que cualquier avance deberá preservar el superávit fiscal, una condición innegociable para Milei. Los gobernadores, por su parte, reiteraron dos reclamos centrales: reactivación de la obra pública y un nuevo esquema de ATN. Otros plantearon inquietudes sobre la distribución del impuesto a los combustibles y las deudas previsionales. Sin avances en esos puntos, advirtieron, el apoyo legislativo podría romperse. El propio Santilli reconoció la necesidad de remitirse al Presidente en su última reunión con el gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, con quien mantuvo un “diálogo profundo”. Sin embargo, ese “ámbito de decisión acotado al círculo chico” del oficialismo genera preocupación en varias provincias, que señalan la falta de autonomía política que ya observaban durante la gestión de Guillermo Francos. Zamora también elevó sus condiciones: pidió incorporar fondos específicos, ATN y gasoil, y reducir la alícuota del 1,9% destinada al ARCA, además de debatir reformas vinculadas al federalismo. El próximo paso será la reunión con Passalacqua en Misiones, quien ya adelantó reclamos sobre ATN, cajas previsionales y fondos específicos. También están previstas reuniones con Jorge Macri (CABA), Gustavo Valdés (Corrientes), Claudio Poggi (San Luis), Claudio Vidal (Santa Cruz) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe). Quedaron fuera del radar inicial los mandatarios peronistas Axel Kicillof, Ricardo Quintela, Gildo Insfrán y Gustavo Melella. Con un margen político estrecho y un calendario que aprieta, el Gobierno deberá administrar expectativas para evitar que los apoyos potenciales se diluyan. Los próximos días definirán si Santilli logra sostener la arquitectura de acuerdos y llegar al Congreso con los votos necesarios para aprobar el Presupuesto y avanzar con la agenda de reformas de Milei.
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