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La directora Nacional de Desarrollo Regional y Sectorial del Ministerio de Economía, Ornella Calvete, presentó su renuncia en las últimas horas, luego de quedar salpicada por la causa que investiga presuntos pagos ilegales y maniobras irregulares en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). Calvete es hija del empresario Miguel Ángel Calvete, uno de los principales acusados en el expediente. La funcionaria, que además representaba al Gobierno nacional en la Comisión del Área Aduanera Especial de Tierra del Fuego, dejó su cargo en medio del avance judicial que reveló un entramado de visitas, mensajes y movimientos de dinero vinculados a la presunta adjudicación irregular de contratos de medicamentos y prótesis. El dictamen fiscal expuso irregularidades en contrataciones dentro de la ANDIS. Entre las pruebas, se incorporaron grabaciones de video que muestran al entonces titular del organismo, Fernando Spagnuolo, entrando y saliendo de la casa de Miguel Ángel Calvete, señalado como intermediario con proveedores farmacéuticos. Estas visitas se produjeron poco después de un intercambio de audios entre ambos. En uno de ellos, Calvete le dice: “Coroa, escuchame, bueno, hablás con Julio Play y mañana a primera hora te lo manda a donde le digas o mandale un fercho, ponen algún lugar disimulado, eso que me habías dicho, por un lado.” Según el expediente, “Coroa” sería el apodo de Spagnuolo. La fiscalía también detectó al menos cinco visitas de Calvete a la residencia del exfuncionario en un country bonaerense, entre junio de 2024 y mayo de 2025. En un chat incorporado al expediente, el empresario aludió a su pareja, Guadalupe Ariana Muñoz, a quien le solicitó fondos para “subir” dinero a Spagnuolo. En ese diálogo mencionó además a “el pelado que viaja a Israel y no tiene efectivo en pesos”, en referencia al presidente Javier Milei, que viajó oficialmente a ese país durante ese período. El fiscal Franco Picardi sostuvo que Muñoz tenía un rol operativo clave: “mover” efectivo, hacer transferencias, gestionar la caja de seguridad de Calvete y manejar cheques. Todo esto habría sido parte del circuito financiero de las empresas involucradas y de los fondos presuntamente utilizados para garantizar contrataciones estatales. Para la fiscalía, la ANDIS funcionó como “una ventanilla de pagos millonarios, permanentes y direccionados”, en procedimientos por fuera del marco legal y sin garantizar principios básicos de transparencia. Según las acusaciones, el organismo se convirtió en una plataforma para pagos con sobreprecios en beneficio de proveedores vinculados a sus autoridades y a intermediarios con fuerte influencia en el sector de la salud, especialmente en el rubro de droguerías y suministros de alto costo. La renuncia de Ornella Calvete se interpreta en el Gobierno como una medida preventiva ante la sensibilidad del caso y la presión política que genera un expediente que ya compromete a exfuncionarios, empresarios y posibles redes externas de influencia. La investigación continúa y se esperan nuevas definiciones judiciales en los próximos días.

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