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Javier Milei enfrenta el desafío más complejo desde su irrupción política. Dos años después de haber sorprendido al sistema al imponerse en las PASO con el 30%, el libertario sufrió una dura derrota en la provincia de Buenos Aires, convertida por él mismo en un plebiscito de su gestión, donde cayó por 14 puntos. En la noche del traspié, el mandatario ensayó una autocrítica y prometió corregir errores en la estrategia política. Fue distante con Martín Menem, dio protagonismo a Santiago Caputo y anunció la creación de dos nuevas mesas de conducción, una nacional y otra bonaerense, que le restaron exclusividad a Sebastián Pareja y al clan Menem. Mientras tanto, el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, buscó contener la reacción de los mercados con un mensaje tranquilizador en redes sociales: “Nada va a cambiar en lo económico. Ni en lo fiscal. Ni en lo monetario. Ni en lo cambiario”. La derrota expuso tensiones internas en La Libertad Avanza. El diputado electo Maximiliano Bondarenko responsabilizó al plan económico por el mal resultado, lo que desató críticas feroces desde la tropa digital libertaria. Daniel Parisini, uno de los voceros más combativos, lo acusó de “soltar la mano” al Presidente apenas un día después de los comicios. La disputa también involucra a los llamados “Caputo boys”, a los Menem y a figuras cercanas a Karina Milei. “Milei tiene que ordenar esa interna, es inviable”, advirtió un referente libertario cercano al PRO. En paralelo, crecen las versiones de que la secretaria general de la Presidencia sería blanco de operaciones mediáticas, lo que llevó a que en la Casa Rosada se fijara como prioridad “blindar a Karina”. En el conurbano, la fiscalización fue otro punto de crítica. “Tener fiscales no es fiscalizar en el conurbano”, señaló un dirigente con experiencia en la Tercera sección electoral, apuntando contra los responsables locales por la falta de organización en el día de la votación. Con apenas 50 días por delante hasta las elecciones de octubre, Milei enfrenta un doble desafío: recomponer la confianza de su propio electorado y evitar que la interna libertaria termine por dinamitar su proyecto político.

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