En medio de una masiva movilización impulsada por distintos sectores del PJ contra la condena que inhabilita de por vida a Cristina Fernández para ejercer cargos públicos, el Gobierno optó por una estrategia de bajo perfil: minimizar el impacto político del acto, evitando la confrontación directa con el peronismo y manteniendo el eje en la gestión. El primero en pronunciarse fue el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, quien buscó relativizar el peso del respaldo popular a la exmandataria: “El sector de la población que apoya a Cristina Fernández es del 25 por ciento, un sector minoritario”, sostuvo, en un intento por remarcar la pérdida de centralidad del liderazgo kirchnerista. Por su parte, el vocero presidencial Manuel Adorni fue más tajante: “La condena de Cristina Kirchner no mueve al gobierno a gastar ni medio segundo”. Además, la ubicó como una figura del pasado asociada a la corrupción y descartó cualquier impacto en la estrategia electoral del oficialismo: “Un opositor no nos marca nuestra agenda, ni nuestras cuestiones electorales. Nos da lo mismo tener enfrente a Cristina o a otro”. Mientras tanto, el presidente Javier Milei siguió el desarrollo de la jornada desde la residencia de Olivos, sin expresarse públicamente sobre el acto. En redes sociales, se mantuvo activo retuiteando mensajes sobre la gestión y críticas a los gobernadores que promueven aumentos del gasto público. En paralelo, la mesa chica del Gobierno se reunió en Casa Rosada para monitorear el escenario político. La única voz más contundente dentro del gabinete fue la de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. “Estas movilizaciones son la tiranía de la calle”, denunció, y lanzó duras críticas al kirchnerismo: “Si no van a respetar las instituciones, ¿Qué quieren? ¿Estar por fuera? Esto muestra que el kirchnerismo tiene una manera de actuar totalmente al filo de las actitudes democráticas”. La marcha, fue convocada por el peronismo con el lema de la “proscripción” de Cristina Fernández. El gobernador Axel Kicillof participó con una columna propia del Movimiento de Defensa Federal, mientras que el Frente Renovador movilizó 316 micros coordinados por Malena Galmarini y dirigentes territoriales. Gobernadores, intendentes y legisladores del PJ se sumaron a la convocatoria, que también tuvo fuerte repercusión en redes sociales. En paralelo, Cristina Fernández cumple condena bajo prisión domiciliaria, en un escenario que reactiva tensiones entre el oficialismo y el núcleo duro del peronismo.
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