En las elecciones de este año en Avellaneda, se está disputando más que la intendencia. También se pone en valor la renovación del Concejo Deliberante, que cuenta actualmente con una amplia mayoría del oficialismo. Sin embargo, existe la posibilidad de que pierdan la “facilidad” de reunir los dos tercios necesarios para ciertas acciones. El Frente de Todos pone en juego ocho bancas, mientras que la oposición cuatro. En 2019, Jorge Ferraresi obtuvo una contundente victoria que le permitió colocar ocho concejales y tener durante dos años los números necesarios para aprobar cualquier votación. En 2021, perdió una banca, pero aún mantuvo la mayoría en el cuerpo. Cada vez que necesitó un voto adicional para los expedientes que requerían los 16, lo obtuvo del bloque Avellaneda Puede. A pesar de que el jefe comunal siempre ha tenido resultados electorales por encima de los números nacionales, este año existe preocupación porque el arrastre pueda ser muy significativo. Además de mantener la intendencia, el oficialismo sabe que podría perder bancas, lo que limitaría su libertad de acción hasta ahora. Además de la posibilidad de que Juntos por el Cambio obtenga más votos en el recinto, también está el impredecible fantasma de Javier Milei, quien genera incertidumbre ante la posibilidad de sumar concejales y alterar el esquema de los últimos años. En esto jugará un papel importante la decisión de desdoblar o no la elección provincial. Desde la oposición, hay dirigentes muy confiados en poder tener una buena elección. Algunos sueñan con llegar a la intendencia, pero en caso de no lograrlo, creen que pueden sumar una o dos bancas más, lo que les daría un mayor peso dentro del Concejo Deliberante.
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