Un reciente informe del Centro RA de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) reveló que las frutas y verduras experimentaron incrementos alarmantes, alcanzando un máximo del 502% durante los últimos doce meses. El estudio académico destaca que, entre los alimentos, las mayores subidas en este período se registraron en naranjas, con un asombroso 502,4%; batatas, con un incremento del 412,5%; y lechuga, con un aumento del 297,8%. En abril, la inflación informada por el INDEC fue del 8,4%, alcanzando un 108,8% en términos anualizados. Si bien el rubro de restaurantes y hoteles lideró el ranking con un incremento del 126,6% anual, el rubro de verduras encabezó el crecimiento con un promedio de aumento del 185,3% respecto al año anterior, compartiendo posición con las frutas, que registraron un aumento del 180,8%. Otros productos que también experimentaron aumentos significativos en el último año fueron los tomates (261,6%), las papas (253,1%) y los zapallos (190,4%). Estos alimentos pertenecen a la categoría de Alimentos, la que experimentó un incremento del 115% en abril en comparación con el año anterior, superando en seis puntos a la inflación general. Asimismo, se observaron incrementos significativos por encima de la media en gaseosas, bebidas alcohólicas, infusiones y huevos. En contraste, los lácteos, las carnes blancas, los productos de higiene personal y los panificados tuvieron un crecimiento ligeramente superior al promedio de inflación. Las carnes y el pan, por su parte, se mantuvieron ligeramente por debajo de la inflación, según indica el informe de la UBA. El estudio también menciona que el dato de inflación de abril se suma a una tendencia de aceleración en los últimos cinco meses. Se sugiere que el brusco aumento del dólar paralelo puede haber influido en este resultado. “En una economía descoordinada y llena de incertidumbre, estas fluctuaciones en el tipo de cambio no oficial se reflejan en la formación de precios. La persistencia de la inflación y su aceleración fomentan la indexación del sistema, lo que implica que un precio clave puede arrastrar a una gran parte del resto”, señala el informe. Según la UBA, gran parte de la crisis inflacionaria en Argentina se basa en las expectativas del público, las cuales se originan en el alto grado de desorden macroeconómico actual y se manifiestan en una brecha cambiaria del 100%.
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