El crecimiento incesante de la inflación representa un duro golpe al poder adquisitivo de los sueldos, especialmente para aquellos que no cuentan con mecanismos de compensación por costo de vida, como los trabajadores fuera del sistema y los monotributistas. Aunque los gremios que conforman la CGT tienen la posibilidad de reabrir discusiones salariales para implementar algún tipo de compensación, existe una parte significativa de la población desprotegida de estos acuerdos. Ante esta situación, el Gobierno nacional estuvo trabajando en la posibilidad de otorgar una suma fija, aunque este tema ha sido controversial. Mientras algunos sectores empresariales expresaron que estarían imposibilitados de dar esa suma fija por la caída de la producción y las ventas, otros sectores presionaron para que se implemente esta medida, incluyendo a los piqueteros y organizaciones sociales, tanto opositoras como oficialistas. El ministro de Economía, Sergio Massa, y su par de Trabajo, Kelly Olmos, están trabajando en este tema, aunque inicialmente la CGT no dio su respaldo por entender que achataba las escalas. Sin embargo, la creciente inflación hizo que Massa cambie de opinión y se vuelva más receptivo a la idea de la suma fija. A pesar de esto, la necesidad de implementar esta medida no ha sido prioridad para muchos políticos, quienes se enfocan en sus propias agendas y enfrentamientos en un año electoral. Mientras tanto, la gente sufre y urge por una mano ahora. El próximo jueves, Unidad Piquetera y la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) marcharán juntos en reclamo de soluciones, especialmente dirigidas a la ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz.
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