De acuerdo a lo que plantea la teoría económica y en medio de un panorama de incertidumbre y especulaciones de precios, Argentina entró oficialmente en lo que se conoce como “régimen de alta inflación”. Se trata de un cambio de escenario en el que la evolución de los valores se medirá de forma distinta y los precios serán sumamente sensibles tanto a shocks externos como cualquier factor local que provoque incertidumbre en la economía, entre otros factores. Por definición, este régimen ocurre cuando se combinan una serie de factores: tener una inflación anual por encima del 50% (en el caso de Argentina, de 60%); índices mensuales superiores al 5%; tener dos o más años de aumentos de precios por encima del 40%; y tener el doble de la inflación promedio de los últimos 10 años. Tras la intempestiva salida de Martín Guzmán y su reemplazo por Silvina Batakis durante el primer fin de semana de julio, casi todos los rubros comenzaron a remarcar los precios de sus productos en porcentajes mayores al 10% en tan sólo un día, el primero hábil tras el cimbronazo político. Ese hecho es el que termina de confirmar el ingreso al régimen que más allá de reunir las características, cambiará el comportamiento del fenómeno. Así lo explicó el economista y director del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación German Abdala, Juan Manuel Telechea, en una serie de tuits en los que explicó qué puede pasar con la inflación en los próximos meses. “Al ingresar en un régimen de alta inflación, lo que sucede es que cambia el comportamiento de este fenómeno. Los aumentos de precios se vuelven sumamente sensibles, ya sea al incremento de los precios internacionales, al tipo de cambio o bien a algún evento que genere incertidumbre en la economía. Básicamente, los aumentos de precios se vuelven sensibles a todo”, advirtió el analista. De esta forma, se explican los altos y atípicos incrementos en los últimos días: generados por la propia inflación. “Esto lleva a conductas típicas para cubrirse de la elevada incertidumbre que provoca el proceso inflacionario. No abarcan sólo a las empresas, sino también a los consumidores o a los ahorristas”, indicó el economista. El otro rasgo distintivo de los regímenes de alta inflación, advirtió Telechea, es que este problema” ya no se mide por su magnitud sino por su velocidad”. En ese contexto, deja de tener relevancia la inflación anual, “porque la información contenida (los últimos 12 meses) queda obsoleta, y los actores relevantes (empresas y sindicatos) pasan a mirar lo que pasó en los meses más recientes para hacer sus actualizaciones”.
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