La Canasta Básica Alimentaria, que mide la línea de la indigencia, registró un aumento del 9%, respecto al 4,2% de enero, casi duplicando así la inflación de febrero (4,7%) que estuvo impulsada por un fuerte ascenso en “Alimentos y Bebidas”, que conforman la mayor parte de la medición y se incrementaron un 7,5%. Para no ser considerada indigente, una familia requirió ingresos por $37.414. Lo que equivale a un aumento interanual del 52,2%. La Canasta Básica Total (CBT), en tanto, que mide el umbral de la pobreza en la Argentina, aumentó un 6,6% mensual y acumuló una suba del 44,5% interanual. En febrero, una familia compuesta por cuatro integrantes, dos adultos y dos niños, necesitó $83.807 para no ser considerada pobre en el país, según informó el INDEC. La canasta básica alimentaria se conformó tomando en cuenta los requerimientos normativos kilo calóricos y proteicos imprescindibles para que un varón adulto, entre 30 y 60 años, de actividad moderada, cubra durante un mes esas necesidades. Algunos alimentos que componen la medición son de los que más aumentaron en febrero, según el IPC que mide el INDEC: Lechuga: 72,7% Tomate redondo: 40,8% Papa: 16,3% Cebolla: 30,8% Limón:27% Naranja: 19,8% Huevos de gallina: 22,5% Leche en polvo entera: 15,8% Pan francés tipo flauta: 7,6% Carne picada común: 11,7% Paleta: 7,8% Yerba mate: 6,2%. Para determinar la canasta básica total (CBT) se amplía la Canasta Básica Alimentaria, considerando los bienes y servicios no alimentarios. La suba de precios de febrero fue muy superior a las estimaciones de los economistas que la ubicaban alrededor del 4%. Sólo entre enero y febrero el incremento fue del 8,8%.
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