La nueva Cámara de Diputados tendrá una composición similar a la que había en los dos primeros años de mandato de Alberto Fernández, pero es esperable que al oficialismo le cueste un poco más reunir quórum y sancionar leyes que no tienen el apoyo de Juntos por el Cambio. En el Frente de Todos las cosas seguirán más o menos el mismo curso, y no habría sobresaltos pese a las tensiones internas: será en principio la bancada más grande con 118 legisladores (uno menos que los que tenía), con Máximo Kirchner ejerciendo la conducción del bloque. En Juntos por el Cambio, por el contrario, sufrirá una mayor dispersión, ya que habrá más bloques que convivirán con las tres bancadas fundadoras de Cambiemos (PRO, UCR y la Coalición Cívica). Serán 116 diputados en total, al filo de la paridad con el oficialismo, pero los liderazgos y la conducción asoman bastante más borrosos, en un escenario surcado por las diferencias internas. En el PRO, la presidente del partido a nivel nacional, Patricia Bullrich, máxima exponente del grupo de “halcones”, intentó patear el tablero imponiendo a Waldo Wolff como jefe de bancada, sin embargo no le dieron los números. Cristian Ritondo recibió el apoyo mayoritario y le torció el brazo a Bullrich, que no le quedó más alternativa que capitular y aceptar la conducción del sector de “palomas” vidalistas y larretistas. El PRO tendrá tres bancas menos de las que tenía hasta este año, no obstante será la bancada más numerosa y por eso Ritondo se proyecta como la opción más factible para ocupar la presidencia del interbloque. Mario Negri quiso conservar ese cargo pero debió soportar el planteo interno y evitar el quiebre de su bloque. El sector del senador Martín Lousteau en Diputados jugó a fondo sus cartas y amenazó con romper y formar un bloque propio si Negri era proclamado como jefe del bloque de la UCR. Lousteau, quien maneja a cerca de 15 legisladores radicales, promovía a Emiliano Yacobitti para reemplazar al cordobés, y como argumento esgrimen que Negri perdió la interna en Córdoba con Luis Juez. Sin embargo, será el joven cordobés Rodrigo De Loredo quien finalmente esté al frente de este sector. Para este grupo, es necesario renovar y eso debe hacerse sobre la base de la representatividad social que la ciudadanía expresó en las urnas. Sin embargo, el cordobés se adelantó y reunió a un grupo mayoritario de legisladores para garantizar la continuidad como presidente de la bancada radical. Así las cosas, la UCR se divide en dos, quedando por un lado el radicalismo referenciado con Negri y por el otro Evolución Radical, el nombre identificado con Lousteau. La Coalición Cívica se achicará en la próxima composición parlamentaria y tendrá 11 integrantes, tres menos de los que posee hasta el 10 de diciembre. Surgirá un cuarto bloque que surge de la alianza entre un ex PRO como Emilio Monzó (ex presidente de la Cámara de Diputados, enemistado con Mauricio Macri) y la líder del GEN, Margarita Stolbizer. Esta bancada estará integrada por cuatro miembros, sumando a Domingo Amaya y Sebastián García de Luca. Después en JxC habrá un bloque pequeño de dos puntanos y algunos monobloques como el de Ricardo López Murphy. Por fuera de las dos grandes coaliciones estará el interbloque Federal, que en principio contaría con ocho integrantes, entre los cuales estarían los peronistas Graciela Camaño, “Topo” Rodríguez y la novedad de la incorporación de Florencio Randazzo. Este bloque, que antes se llamaba “Consenso Federal” y estaba referenciado con el lavagnismo, ahora adoptará el nombre de “Identidad Bonaerense”. Esta bancada se asociará dentro del interbloque Federal con los tres diputados cordobeses que responden al gobernador Juan Schiaretti, y a los dos santafesinos del Partido Socialista.
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