Luego de haber sido aprobada por la ANMAT sin estudios públicos de Fase 3, generando reparos iniciales, la administración de la vacuna china Sinopharm a menores de 3 a 11 años, fue justificada por la ministro de Salud Carla Vizzotti explicando que era la llave “para volver a la presencialidad en las escuelas” y si bien a principios de octubre la funcionaria reconoció que no se contaba todavía con estudios de Fase 3 de esa vacuna en menores, sostuvo que “ya se estaba aplicando en China a menores”. Eso fue desmentido, sin embargo, por el propio gobierno chino, y si bien en el país asiático se avanzó en la autorización de esa aplicación a menores en los últimos días, ante las “inconsistencias” de la postura oficial, la diputada Graciela Ocaña destacó que Vizzotti “será citada a la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, para que dé explicaciones sobre el tema”. Incluso la legisladora se preguntó en un posteo en Twitter “¿Hasta cuándo van a seguir mintiendo?”, recalcando que “dijeron que ya estaba implementada la vacuna Sinopham a menores en China y eso nunca sucedió”. Vizzotti había anunciado junto al ministro de Educación Jaime Perzyck la vacunación de menores entre 3 y 11 años con la vacuna china, luego de la aprobación de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). La medida apuntaba, se dijo a principios de octubre, a “recuperar la presencialidad plena” en las escuelas. “La ANMAT nos confirma que estamos en condiciones de usar Sinopharm en chicos de entre 3 y 11 años. Tendremos 12 millones para fines de octubre, es para esto que guardamos las vacunas”, dijo entonces Vizzotti desde la Sala de Conferencias de la Casa Rosada. No había trascendido entonces tal autorización de la ANMAT, pero se conoció a las pocas horas, mientras los médicos mostraron cautela ante los anuncios, señalando que esperaban contar con más información fehaciente de los estudios clínicos para avalar el asunto. “Estamos a favor de la vacunación de menores con vacunas seguras como herramienta de protección para su propia salud tratándose de individuos actualmente vulnerables; como necesidad epidemiológica general para disminuir la circulación viral comunitaria y como factor importante para garantizar la presencialidad escolar cuidada”, dijo entonces un comunicado de la Sociedad Argentina de Pediatría, y tres días más tarde, cuando el tema amagaba convertirse en un nuevo problema para el Gobierno, la misma entidad señaló en otro comunicado que “apoyaba la vacunación a niños de 3 a 11 años contra el Covid-19, al haber recibido la información requerida” respecto de la seguridad de uso de la vacuna Sinopharm en esa franja etaria. Sin embargo, luego desde China llegó la desmentida sobre la aplicación masiva, por lo que en los hechos la administración de millones de dosis de Sinopharm a menores ponen a la Argentina en el rol de ser el país que justamente está sirviendo de testeo, ya que no hay otros lugares en el mundo que difundan información de una aplicación masiva a menores de esa vacuna. Esa es la premisa que lleva Ocaña a insistir con la citación a Vizzotti en Diputados, al considerar que “hay un oscurantismo en todo este tema. Todos, sobre todo los padres, deben saber sobre los procesos de aprobación de esa vacuna, para estar tranquilos ¿Hasta cuando van a seguir mintiendo?”, insistió.
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