El Gobierno se aboca de lleno en la vacunación de los adolescentes de entre 12 y 17 años y los menores de entre 3 y 11 años, con el objetivo de aplicar la mayor cantidad de dosis posibles en las 11 millones de personas que integran ambos grupos etarios antes de que termine el 2021. Para avanzar en este sentido, el Ministerio de Salud de la Nación anunció la distribución por todo el país de unas 1.625.130 dosis de Pfizer, que se sumarán a los sueros de Sinopharm que ya habían sido repartidos la semana pasada. El objetivo detrás de esta estrategia sanitaria es la de alcanzar una inmunidad de rebaño en torno al 85%, lo que permitiría cortar la circulación del virus. El temor de los infectólogos es que los adolescentes sin vacunar transmitan el virus y esto impida poner fin a la pandemia. “Antes de fin de año estarán todos protegidos para que los jóvenes puedan seguir recuperando actividades en forma cuidadas, tras el esfuerzo enorme que realizaron durante la pandemia”, señaló días atrás la ministro de Salud de la Nación Carla Vizzotti. La vacunación de los adolescentes con Pfizer es sólo una parte de la estrategia para los menores: la otra consiste en inocular a los niños de entre 3 y 11 con las dosis del laboratorio chino Sinopharm, que ya recibieron el visto bueno de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para su utilización en esa población. El gobierno de la provincia de Buenos Aires envió más de 13.000 turnos para aplicar la primera dosis a niños de entre 3 y 11 años. La inmunización de este segmento de la población comenzará el martes 12 de octubre. Se trata, en rigor, de una decisión que tomaron pocos países, entre estos, China y los Emiratos Árabes. La vacunación de los adolescentes se produce en momentos en los que la variante Delta tuvo un crecimiento del 35% en sólo dos semanas. Es que si bien el número de infectados baja a nivel general, se ve un leve incremento en el número de positivos en los adolescentes no vacunados.
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