El ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, ocupa el puesto N°12 en la nómina de diputados por la provincia de Buenos Aires que presentó el Frente de Todos. Un lugar que no tiene preponderancia política pero que le asegura entrar sin problemas a la Cámara baja. Arroyo será el encargado de contar la gestión, la ayuda del Estado, aquello que Fernández quiere resaltar de sus días en la Casa Rosada. El ministerio de Desarrollo Social es un lugar sensible dentro de la estructura del Estado. Conserva una caja millonaria, destina y controla el entramado de planes sociales que se reparten en todo el país, y es el nexo de negociación entre el gobierno nacional y los movimientos sociales, tanto los que apoyan la gestión del Frente de Todos, como los que ocupan cada semana la avenida 9 de Julio con reclamos y reproches. La contienda interna por quien ocupará ese puesto está abierta. Fernández ya pasó por negociaciones complejas a la hora de designar un nuevo ministro. La más recordada es la que llevó a cabo con la vicepresidente para abrirle la puerta del Ministerio de Justicia a Marcela Losardo y darle su lugar a Martín Soria. Tiempo antes había terminado el ciclo de María Eugenia Bielsa en el ministerio de Hábitat y Cristina Fernández impuso a Jorge Ferraresi, en ese entonces intendente de Avellaneda y vicepresidente del Instituto Patria. En ambos casos sucedió exactamente lo mismo. Dejó su puesto a un dirigente cercano a Alberto e ingresó uno aliado de Cristina. La salida de Arroyo, se convertirá en la cara visible de una renovación del Gabinete que se llevará adelante en los próximos meses y que buscará impulsar la gestión, en un marco de post pandemia, y en paralelo con la etapa electoral que culminará el 14 de noviembre con las elecciones generales. En la Jefatura de Gabinete aseguran que el nombre del reemplazo de Daniel Arroyo aún no está decidido. “Todavía no hay un nombre, no hay que apurarse”, explicaron desde la Casa Rosada. En un gobierno de coalición ninguna decisión es determinante o intempestiva. Cada paso es un acuerdo y cada nombre, dependiendo en qué vereda interna esté, puede generar una discusión que aumente la tensión entre los socios en pocos días. Uno de los principales candidatos es el intendente de Hurlingham, Juan Zabaleta, que este sábado firmó como primer candidato a concejal por su municipio en un movimiento estratégico para obturar el avance de La Cámpora en su distrito y afianzarse en el territorio de cara al 2023, donde no podrá renovar su mandato pero apuesta a seguir teniendo la jefatura política. Zabaleta es uno de los intendentes del conurbano más cercano a Alberto Fernández y menos querido por el kirchnerismo. Por las arterias del oficialismo corre la idea de que su candidatura es testimonial y que podría ser un reemplazo justo para ocupar el lugar de Arroyo.
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