El ex secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi, condenado a cinco años y medio de prisión por la tragedia de Once y uno de los pocos ex funcionarios del gobierno kirchnerista que continúan tras las rejas, logró que le redujeran el tiempo que deberá pasar preso gracias a los cursos que hizo en prisión. Allí figuran desde clases de ukelele y botánica, hasta estudios relacionados a los protocolos de prevención frente al COVID-19 para venta en la vía pública. Figura incluso un curso de matemática elemental para futuros arquitectos, pese a que el ex funcionario ya tiene ese título. En la cárcel también cursó “elaboración y aromas de vinos caseros”. Schiavi está preso desde octubre de 2018, cuando la Cámara Federal de Casación Penal le rechazó un recurso extraordinario y confirmó su condena por la tragedia ferroviaria ocurrida en la Estación Once el 22 de febrero de 2012. Fue acusado como “partícipe necesario del delito de administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública, en concurso real con el delito de estrago culposo agravado por haber causado la muerte de 52 personas y lesiones en 789 personas”. Hasta ahora, los pedidos de arresto domiciliario para Schiavi por razones de salud habían fracasado. Con este beneficio por estímulo educativo, el ex funcionario pedía que le redujeran su estadía en prisión en 8 meses y siete días. Consiguió 192 días de reconocimiento. Así se acerca a cumplir los dos tercios de su condena, algo que le permitiría salir en libertad de manera anticipada. Enterados de la noticia, los familiares de la tragedia de Once sostuvieron que “la reducción de 192 días de su condena por la realización de cursos cumplidos en la cárcel y enmarcados en el régimen de estímulo por estudio previsto en el artículo 140 de la Ley 24.660, modificada por la ley 26.695, merece nuestro mayor repudio. NO porque la decisión sea ilegal, sino porque la aplicación taxativa de dicha norma es contraria al espíritu que debe reinar de reinserción del preso. Schiavi no es un preso común, por sus características personales y por su formación”, sostuvieron. El comunicado señaló que “el estímulo tiene que tender a la reinserción social posibilitando que el condenado obtenga una salida laboral cumplida la pena” y advirtió que “el condenado y corrupto Schiavi realice cursos no apuntan a su reinserción sino a disminuir su pena. Que el condenado se aproveche de una ley que necesariamente debe ser mejorada, es una burla y una nueva agresión a este colectivo y a la Sociedad toda”.
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