Hace meses, Cristina Fernández expresó por primera vez su intención de reformular la salud privada de la Argentina. La semana pasada, renovó su planteo a favor de darle mayor intervención al Estado en las empresas del sector. Por estos días, ese planteo generó un fuerte rechazo de parte de la mayoría de los gremios, de los responsables de la medicina prepaga, de clínicas y otros actores del ámbito de la salud. Ahora, también se conoce que los usuarios tampoco están de acuerdo con esa idea lanzada por el ex presidente. Es que una encuesta privada, mediante un sondeo de 1.500 casos a nivel nacional, concluyó que el 58% de los consultados se mostró en desacuerdo con esta propuesta. Del relevamiento llevado a cabo por Poliarquía Consultores, solo el 29% se pronunció a favor y el 13% dijo no estar en condiciones de responder. “Entre los afiliados a las obras sociales el desacuerdo con la reforma alcanza al 57% y entre los asociados a las prepagas es del 71%. Es interesante señalar también que un tercio de los votantes al Frente de Todos tampoco está de acuerdo con esta propuesta. Entre los votantes a Juntos por el Cambio el rechazo es mayor al 80%”, explicó el informe. “Más del 70% de los consultados piensa que una reforma del sistema de salud no debe ser decidida por el Gobierno, sino que requiere una amplia discusión en la que participen especialistas, la oposición y los responsables de las obras sociales y la medicina prepaga. El 45% de los entrevistados opinó que el sistema de medicina prepaga funciona peor si se impusiera una reforma con mayor injerencia del estado, contra sólo el 17% que cree que funcionarán mejor. En el caso de las obras sociales la tendencia es similar: el 44% dijo que se desempeñarían peor, contra el 21% que cree que funcionarán mejor”. Por otra parte, “el 63% rechazó la posibilidad de que los aportes que realizan los asociados a las prepagas y los afiliados a las obras sociales sean administrados por el Estado, mientras que solo el 20% lo consideró adecuado”. La reforma del sistema de salud que propuso la ex presidente encontró resistencia entre los integrantes de la Confederación General del Trabajo (CGT), pero también apoyos en dirigentes cercanos al kirchnerismo como el camionero Hugo Moyano y el mecánico Ricardo Pignanelli, aunque admitieron que no conocen los detalles del proyecto. “Siempre que sea para mejorar la situación de la salud me parece razonable. Las obras sociales han llevado adelante un papel muy importante en esta pandemia y están pasando por situaciones complicadas porque los medicamentos han aumentado en forma impresionante”, afirmó Moyano. Hace pocos días, Alberto Fernández adhirió al deseo de Cristina Fernández al manifestar: “Tendremos que ver cómo optimizar y coordinar el funcionamiento del sistema público, las obras sociales y el sector privado”. Antes de esas palabras, el propio jefe de Estado había manifestado tanto a gremialistas como a empresarios de la salud que esa idea no estaba siendo analizada por la Casa Rosada.
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