Una de las preocupaciones del Gobierno de “los” Fernández, es la pérdida del control de “la calle”. Las manifestaciones de movimientos sociales críticos del oficialismo y de la izquierda, son un claro ejemplo de ello. En la Casa Rosada sospechan de las “intenciones políticas” detrás de las marchas y apuntan a grupos “chicos”, a la izquierda, y a Libres del Sur, por la alianza con el espacio peronista opositor de Florencio Randazzo. “Casi 20 meses de Gobierno y sigue creciendo la pobreza. En el sexto mes del año, segundo año del mandato de Alberto Fernández, han quedado más claro que nunca sus prioridades”, reza el comunicado del Polo Obrero con la convocatoria a cortes y movilizaciones en el centro porteño. “Nos están complicando los grupos chicos, con los que hay poco diálogo porque no están organizados. También la izquierda, y sobre todo, Libres del Sur, que sí son grandes y acaban de pactar con Florencio Randazzo”, dijo un hombre cercano a Alberto Fernández. Se refirió así al acuerdo que cerraron semanas atrás la organización que conduce Humberto Tumini con el ex ministro de Transporte y eventual candidato a diputado, que busca disputarle poder al Frente de Todos en la Provincia. Desde el Ministerio de Desarrollo Social, que conduce Daniel Arroyo, anunciaron un bono de 6000 pesos para los beneficiarios del Plan Potenciar Trabajo; hace un mes aumentaron los montos de la Tarjeta Alimentar, y aseguran que la cantidad de personas que asisten a comedores comunitarios se mantiene estable, en 10 millones de personas. En Libres del Sur y la izquierda aseguran que esas erogaciones son insuficientes, despotrican contra la tarjeta Alimentar, y piden más planes y mayores montos. A diferencia del diagnóstico en el ministerio de Arroyo, aseguran que la situación social empeoró en las últimas semanas. En la Nación insisten hace meses en que esos reclamos no son viables y están firmes en que no se volverá al IFE. Aseguran que hubo respuestas a las necesidades sociales a través de los aumentos en la Asignación Universal por Hijo y el incremento y la ampliación del Plan Potenciar Trabajo, además de la ampliación del Repro 2, entre otros programas. De todas formas, se evalúa la implementación de una nueva política de asistencia social, que podría tomar la forma de un “salario universal” o “ingreso universal”, para contener a los sectores medios bajos y bajos. En el Gobierno hay voces, especialmente del ala kirchnerista, que indican que los programas basados en la entrega de alimentos no son suficientes y que a veces pueden resultar contraproducentes. “Hay un sector que está necesitado, pero no está acostumbrado a recibir comida, y la ve como una derrota. Estamos buscando otras formas de darles una respuesta”, dijeron las fuentes.
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