La exposición en el Senado del jefe de Gabinete de Ministros, Santiago Cafiero, generó la inmediata reacción de dirigentes de la oposición, quienes cuestionaron el tono de “campaña” que utilizó para responder las preguntas que le formularon. Uno de los que se manifestó fue el senador radical Martín Lousteau, quien señaló que el funcionario debe asistir al recinto “a informar sobre la marcha del Gobierno” y no “a agredir”. Luego de varios meses de espera, finalmente Santiago Cafiero se presentó en la Cámara alta para brindar un informe de la gestión del Gobierno de Fernández. Sin embargo, el funcionario dio un discurso de más de una hora en el que hizo foco en la campaña de vacunación, pero también criticó a la oposición, a la que acusó de estar “jugándose la elección” en medio de la pandemia. Lousteau respondió a esos dichos y opinó que “cada vez que el funcionario va a al Senado, en lugar de sentir que está respondiendo preguntas piensa que está rindiendo examen ante Cristina Fernández. El jefe de Gabinete tiene que venir a informar sobre la marcha del Gobierno, eso es lo que establece la Constitución, no tiene que venir a agredir. Es para que de su informe y le hagamos preguntas. Creo que, a veces, cuando se preparan para venir encuentran una frase que les parece ingeniosa, como la de ‘visitadores médicos’, para chicanear”, agregó. Lousteau se estaba refiriendo a una parte puntual del discurso de Cafiero, en el que consideró que, por las preguntas que hicieron sobre las negociaciones por las vacunas, los miembros de la oposición “parecen más visitadores médicos que dirigentes políticos”. Antes, quien se manifestó en la misma línea fue el jefe del interbloque de Juntos por el Cambio, Luis Naidenoff, quien calificó de “irrespetuoso” a Cafiero por haberle señalado a su compañero de banca Pablo Blanco que se vacunó con dosis que compró el Gobierno nacional. Sobre el contenido del informe de gestión, Lousteau opinó que “algunos argumentos que se dan son pueriles, ingenuos o poco meditados”, por lo que cuando uno mira todas estas justificaciones, la verdad es que no cierran. “El jefe de Gabinete dijo en un momento que uno de los motivos por los cuales no se había optado por comprometerse más con el mecanismo COVAX, era no sólo el tema de la incertidumbre con respecto a la entrega, sino también por el costo, porque había que comprometer 60 millones de dólares. Bueno, pensemos que el PBI de la Argentina el año pasado cayó 10% y cada vez que la pandemia, o el cierre, te afecta en la economía, se pierden 110 millones de dólares por día. Se podrían comprar 5 millones y medio de la vacuna de Pfizer con ese dinero”, remarcó. Por último, Lousteau resaltó que “no se entiende por qué existe una diferencia en el tratamiento, desde el punto de vista jurídico, de los contratos, de las aprobaciones y de las negociaciones, de las distintas vacunas, y en particular de algunas que están funcionando muy bien en otros países”.
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