Cumplidas las primeras 24 horas del cese total de actividades dispuesto por la totalidad de los gremios del personal embarcado de la Marina Mercante, desde las carteras de Trabajo, Transportes, Salud y Seguridad se convocó a una reunión de urgencia para intentar destrabar la medida de fuerza. Según fuentes del sector, los planteos y excusas puestos de manifiesto por los funcionarios durante la reunión, crisparon los ánimos de los más mansos y es casi unánime la decisión sindical de no volver a surcar los mares hasta se satisfagan sus exigencias sanitarias. Si bien al decir de los dirigentes, la expectativa gremial estaba centrada en el ofrecimiento de alguna solución que pueda acelerar el esquema de vacunación para este colectivo laboral, desde el arranque del cónclave quedó en claro para los gremialistas que el mensaje tenía más que ver con la militancia que con las urgencias sanitarias de los marineros y oficiales embarcados. “La bienvenida que intentó dar el Secretario de Trabajo Marcelo Bellotti, fue interrumpida de cuajo por el dirigente oficialista Marcos Castro quien procurando disimular su enojo, aclaró que desde su entidad gremial se entendía perfectamente que no existen en este momento vacunas disponibles y que si bien no pretenden privilegios especiales, el Gobierno tendría que entender que esperarán todo lo que sea necesario pero en sus casas”. Resume uno de los representantes de la marinería presentes. Luego de una serie de intervenciones gremiales más o menos coincidentes con el planteo del veterano capitán de ultramar, otros dirigentes complementaron lo dicho por Castro haciendo mención a la precaria atención que reciben en los puertos en los que recalan ante contagios masivos de COVID-19, el mal trato que reciben y la inhumana negación de alojamiento terrestre que muchas localidades portuarias adoptan como medida profiláctica cuando desde un buque en emergencia se solicita ayuda. La muy desafortunada intervención del representante de la ministra Carla Vizzotti, Juan M Castelli, pareció hacer cerrar filas entre los dirigentes más rígidos y los más conciliadores. El Secretario de Estrategias Sanitarias abundó en detalles sobre los planes de vacunación en marcha, ahondó en las próximas etapas de inoculación para menores de 60 años con comorbilidades y espetó que “en 6 u 8 semanas estaremos en condiciones de reunirnos con ustedes y volver a evaluar la situación”. Al término de su alegato, Raúl Durdos expresó: “Le agradezco al Sr. funcionario de Salud sus palabras, me queda claro que nada sabe de nuestra actividad y lo que me dice no me sirve, no puedo expresarle a mis bases que en 6 y 8 semanas volveremos a evaluar algo cuyo tratamiento no merece demoras”.
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