Las tarifas eléctricas representan el principal peso de los subsidios económicos, lo que explica la preocupación de Martín Guzmán por realizar ajustes. El atraso tarifario es cada vez más elocuente: en 2019 el pago de las facturas de electricidad representaba el 64% del costo real del servicio, ese porcentaje cayó a 54% el año pasado y la estimación es que este año apenas llegará al 45%. En otras palabras, más de la mitad del costo de la tarifa de electricidad residencial no será cubierto por el pago de los usuarios y estará subsidiada por el Estado. En la ecuación entran dos componentes principales: la suba del tipo de cambio y el precio del petróleo. El aumento de 9% que definió el Gobierno esta semana, en medio de una fuerte tormenta política, no llega a compensar ni por asomo la suba de costos. Tanto Edenor como Edesur habían solicitado aumentos en las tarifas cercanos al 30% sólo para mantener la calidad del servicio, sin contemplar nuevas inversiones. Los datos sobre el costo de la electricidad los publica mensualmente Cammesa (Cámara Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico). Allí figuran detalladamente los costos de la generación y el transporte eléctrico, que es el que deben pagar las compañías distribuidoras. La diferencia entre esos costos y la tarifa arroja el nivel de subsidios. De allí surge justamente que en 2020 cayó 10 puntos porcentuales la cobertura del costo eléctrico con tarifa y este año podría suceder otro tanto. Según las proyecciones que también parten de Cammesa, el trimestre que arrancó en mayo arrojará un déficit para el sistema de $132.000 millones. Ése es el monto millonario de subsidios que tendrá que pagar el Gobierno sólo para cubrir los costos de la electricidad. Según el Presupuesto el déficit del sector eléctrico debería permanecer constante en 1,7% del PBI. Pero terminará siendo mucho mayor, seguramente arriba de 2% del PBI, porque el aumento tarifario estará muy por debajo de lo planificado por el ministro de Economía. Este cuadro explica la preocupación de Martín Guzmán por avanzar con más aumentos tarifarios. Su propuesta consistía en dos aumentos de 9% cada uno a lo largo del año para Edenor y Edesur, pero además una segmentación de tarifas para que paguen más aquellos usuarios de mayor poder adquisitivo.
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