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Cristina Fernández y su hijo, Máximo Kirchner, no se encontraban en Buenos Aires en el momento en que se desató el escándalo del “vacunatorio VIP” en el Ministerio de Salud de la Nación. El caso, que desembocó en el pedido de renuncia de parte de Alberto Fernández al titular de la cartera, Ginés González García, fue eje de análisis de ambos dirigentes, que siguieron los vaivenes de cerca pero decidieron mantenerse al margen. La vicepresidente y su hijo, viajaron esta semana a Santa Cruz para festejar sus cumpleaños en la provincia sureña. El “vacunatorio-gate”, como lo llamaban varios usuarios en redes sociales, los tomó por sorpresa. Cristina y Máximo Kirchner analizaron juntos la crisis y no hablaron con Alberto Fernández. La mirada que prevalecía en la cúpula del kirchnerismo es que el mandatario reaccionó tarde al retirar a su polémico ministro y amigo. “Parece que es el día de los boludos”, habría dicho la vicepresidente, quien a pesar de la reprobación a la gestión que exhibe desde el año pasado, ordenó contener las críticas de la militancia en redes sociales. Buscó evitar así que escale, aún más, la ola de cuestionamientos al Gobierno que ella integra y co-conduce, que ayer por la tarde alcanzó su pico. “Se dedicaron todo el día a contener a los propios, para que no salieran en las redes a disparar contra Alberto y Ginés”, reveló una fuente camporista. El malestar del kirchnerismo y buena parte del albertismo con Ginés González García se arrastra desde el comienzo de la pandemia y se desprende de los múltiples furcios que cometió el ahora exministro durante la gestión. Su ausencia en el cierre de listas del PJ fue la demostración más reciente de la reticencia que provocaba en ambos espacios del Frente de Todos. El diputado nacional Eduardo Valdés, amigo de Alberto Fernández, estaba dolido por la decisión de correr a González García, con quien tenía buena relación. Pero también por su propio corrimiento de la comitiva que viaja a México la semana que viene. Tanto Valdés como el senador Taiana fueron eje de fuertes cuestionamientos, cuando se conoció que sus nombres integraban la lista de personas que recibieron la vacuna de manera irregular en el Ministerio de Salud junto al periodista kirchnerista Horacio Verbitsky, empresarios y sindicalistas. Valdés, cercano al papa Francisco y artífice de la “reconciliación” entre Alberto y Cristina Fernández, aseguró públicamente que no sabía que estaba haciendo “algo ilegal”. En cambio, alegó que consideraba que la vacunación era un paso obligado previo al viaje con la comitiva presidencial. El senador Taiana, otro referente que hace las veces de nexo entre el albertismo y el kirchnerismo, quedó en una posición similar a la del diputado Valdés. También se vacunó gracias a las gestiones en el Ministerio de Salud, y quedó fuera de la visita a Andrés Manuel López Obrador. 

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