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Tras el pedido de renuncia al ministro de Salud, Ginés González García, Alberto Fernández se reunió con Carla Vizzotti y con el jefe de Gabinete Santiago Cafiero, para ser confirmada como sucesora a cargo de la cartera de Salud. Cuando estaba instalado el rumor de que Vizzotti tenía muchas posibilidades de ser la sucesora de González García, algunos dirigentes de la oposición cuestionaron si la funcionaria tenía la suficiente distancia con el saliente ministro. “El Presidente, Vizzotti y todos en el ministerio, sabían del vacunatorio VIP. Controlen los vacunados del Patria, del oficialismo en el Congreso y el gabinete. No tienen vergüenza, ni moral. Corruptos!”, escribió en su cuenta de Twitter Laura Alonso, ex titular de la Oficina Anticorrupción durante el gobierno de Mauricio Macri. De perfil netamente técnico, Carla Vizzotti es una médica argentina especialista en el control de enfermedades inmunoprevenibles. Fue la responsable de llevar adelante el desarrollo e implementación de un calendario de vacunación nacional, que se implementó en la gestión del ex ministro Juan Manzur en el segundo mandato de Cristina Fernández y que continuó hasta hoy. En el 2007, comenzó a trabajar en la dirección de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud, durante la anterior gestión de Ginés González García. Desde diciembre de 2019 es la secretaria de Acceso a la Salud del Ministerio de Salud de Argentina. Tomó relevancia mediática y social por ser una de las caras visibles del Ministerio de Salud de la Nación durante la crisis sanitaria del coronavirus en la Argentina. Entre muchas decisiones técnicas, además es la encargada de comunicar el reporte diario matutino, junto al subsecretario de Estrategias Sanitarias, Alejandro Costa. En uno de los reportes epidemiológicos, Vizzotti hizo declaraciones que tuvieron grandes repercusiones: “Necesitamos realmente jerarquizar las actividades de más riesgo, las actividades en lugares cerrados, por tiempo prolongado, con personas próximas, sin tapabocas, realizando acciones intensas como hablar fuerte, como gritar, como cantar, como reírse, ni hablar toser o estornudar sin cubrirse la boca con el pliegue del codo: son actividades que por más que la persona que esté con nosotros no tenga síntomas, puede estar incubando el virus, podemos ser parte de la cadena de transmisión”, explicó. Luego, con la llegada de la vacuna Sputnik V, dijo: “Hubo mucha adherencia del personal de salud para vacunarse. Todavía hay mucha gente esperando, eso es clave porque los médicos son los que van a recomendar la vacuna a la comunidad” y agregó: “Además, se detectó que los efectos adversos que está teniendo la inmunización son leves, entre ellos dolor muscular. Eso genera mucha confianza. Las personas que tenían dudas se anotaron para recibir la vacuna”, concluyó.

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