Sin ninguna definición concreta, el Gobierno de Alberto Fernández, dice estar trabajando para que el próximo cargamento de vacunas rusas llegue en tiempo y en forma. Lo cierto es que los tiempos apremian ya que se debe cumplir con el tiempo de colocación entre la primera y segunda dosis, ya que según los expertos, pasado el plazo podría perder efectividad. “El plan que tenemos es que Rusia nos termine de dar en los primeros días de enero las 300 mil segundas dosis y sobre el final de enero tenemos 4 millones de la primera dosis y 1 millón de la segunda dosis”, lanzó Alberto Fernández en la última entrevista del 2020. Los “primeros días” de enero ya comenzaron a transitarse y aún no hay una fecha concreta para el próximo vuelo de Aerolíneas Argentinas. Horas antes de esa declaración, la asesora presidencial Cecilia Nicolini, la misma que viajó dos veces a Rusia junto a la viceministro de Salud Carla Vizzotti, tuvo una comunicación con autoridades del Fondo de inversión ruso y escuchó, una vez más, que se cumplirá la letra del contrato. En ese intercambio, los rusos también preguntaron por la denuncia penal que presentó Elisa Carrió contra todos los funcionarios que participaron de las negociaciones por la Sputnik V, incluyendo a Fernández y al ministro de Salud Ginés González García. Esa presentación, a cargo del juez federal Sebastián Casanello y del fiscal Guillermo Marijuán, menciona los posibles delitos de atentado contra la salud pública, defraudación al Estado, e incumplimiento de deberes de funcionario público. Pero también incluye un apartado, en el marco de las “acciones peligrosas” contra la salud pública, donde habla del potencial envenenamiento de la población.
En público, el Gobierno viene cuestionando a la líder de la Coalición Cívica desde que trascendió la denuncia, horas antes del primer vuelo para trasladar 300 mil dosis. Pese al ruido político, la denuncia tendrá escasos avances durante la feria judicial. Carrió pidió que se libren oficios al ANMAT, que recomendó la aprobación de la vacuna, al Ministerio de Salud y a la Auditoría General de la Nación. Pese a la urgencia sanitaria, esas medidas de prueba no se ordenarán hasta febrero. Desde el comienzo de las negociaciones, los rusos se comprometieron con plazos y cantidades que difícilmente puedan cumplir. “Todo depende de cómo siga escalando la producción”, repiten como muletilla distintos funcionarios. Todavía no se sabe de dónde llegará el próximo cargamento de vacunas contra el COVID-19. Las opciones siguen siendo Corea del Sur o India. El Gobierno logró cumplir con el objetivo de empezar a vacunar antes de fin de año pero ahora depende de los rusos. Ni siquiera hay una fecha concreta para la llegada de la segunda dosis para los 300 mil que ya están siendo vacunados. “Esperemos que llegue en la segunda quincena de enero”, dijo en las últimas horas el viceministro de Salud bonaerense Nicolás Kreplak.
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