En una sesión histórica, el Senado convirtió en ley el proyecto que legaliza el aborto en Argentina, hasta la semana 14 de gestación. La sanción tuvo más votos a favor de los esperados durante los últimos días: 38 senadores, entre peronistas, radicales y del PRO. Del otro lado, tuvo 29 en contra, también con un corte igual de transversal, además de una abstención. De todos modos, fue el Frente de Todos el que más votos aportó, aunque uno de sus máximos adversarios fue el jefe del bloque, José Mayans. Hubo dos ausencias que también restaron votos “celestes”: el ex gobernador de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá, y la senadora riojana Blanca Vega. La abstención de Guillermo Snopek, peronista de Jujuy, también descontó a ese sector. La sesión se desarrolló sin sobresaltos, a pesar del enojo de Silvia Elías de Pérez, que viajó desde Tucumán, se vistió completamente de celeste y convocó a judicializar la ley. Hubo respeto en los discursos, que no tuvieron exabruptos ni duros epítetos. En los cierres, el formoseño Luis Naidenoff, presente en el recinto, alzó fuerte la voz para reclamar la sanción del proyecto remitido por Diputados. Ya había votado a favor en 2018 y nuevamente fue el único senador de su provincia en apoyar la ley. “El negocio de la clandestinidad tiene la marca del dinero y el sello de la desigualdad”, afirmó y pidió “terminar con esta injusticia”. “La ley protege la desigualdad”, remarcó y apuntó a los otros dos senadores formoseños que se opusieron. Habitualmente enfrentado con el oficialismo, celebró una votación compartida por distintos partidos políticos. “Ojalá con este debate transversal que se ha dado se pueda tener la capacidad de encontrar puntos de coincidencia en otros temas de la Argentina”, subrayó, aunque a diferencia del planteo de algunos dirigentes de Juntos por el Cambio consideró que “la prioridad es un trato igualitario para las mujeres”.
Lo siguió Anabel Fernández Sagasti, vicejefa del bloque del Frente de Todos, que se describió emocionada y nerviosa. Asintió y sonrió al escucharla con suma atención Cristina Fernández. La mendocina destacó “ponerse de acuerdo sin mezquindades” como hicieron referentes de distintas fuerzas. “El Gobierno ha tomado una decisión difícil, con mucho coraje, porque lo más fácil es seguir mirando para otro lado”, agradeció el envío del proyecto por parte del Ejecutivo. Paradójicamente el cierre de la discusión, antes de la votación, quedó para Mayans que lanzó un reproche a Alberto Fernández: “El Presidente está obligado a respetar la Constitución”, aseveró y además calificó como “una mala ley con muy mala redacción”. Incluso criticó la posible reglamentación prometida a cambio de un par de votos. “No se puede alterar la ley”, alertó mientras la vicepresidente miraba con gesto de fastidio. Usó argumentos que todo el año usó la oposición y también avisó que se judicializará. “No se respeta el orden institucional, si lo quieren hacer háganlo bien”, insistió. En su caso se pasó del tiempo estipulado para los cierres que era de 25 minutos. “El Código Civil dice una cosa y el Código Penal dice otra cosa, no se puede acompañar este desastre legislativo que presentaron”, fundamentó el formoseño. El debate en el recinto había comenzado a las 16. El primer tema fue votar la ampliación de la licencia de José Alperovich, investigado en una causa por abuso sexual. Nadie puso reparos, aunque de haber estado hubiera elegido el lado celeste.
a>