Diputados y senadores, un día antes de la firma del dictamen de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, avanzaron sobre la posibilidad de introducir cambios que garanticen los votos a favor y la consecuente aprobación en ambas cámaras. En Diputados, donde se someterá mañana a discusión y votación en el recinto, el pronóstico es una leve ventaja a favor. En el Senado, en cambio, se vislumbra un virtual empate, por lo que las posibles modificaciones podrían terminar de definir el voto de al menos tres legisladores. Uno de los ajustes que se discuten es bajar el plazo para la realización de la práctica (de diez a tres días) desde el momento en que la mujer embarazada lo solicita. De esa manera podría también reducirse en los hechos la semana límite para la realización del aborto, que el texto oficial establece en la semana 14 de gestación. Quienes impulsan y defienden el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo analizan también incluir la cláusula de objeción de conciencia institucional, es decir que aquellos establecimientos privados que no acepten realizar la práctica puedan excusarse y derivar a las pacientes a otras instituciones. La objeción de conciencia fue un tema de fuerte debate dos años atrás y lo sigue siendo. Finalmente, también hay quienes piden que las niñas-jóvenes de entre 13 y 16 años deban estar acompañadas cuando se realicen un aborto. Los intercambios entre diputados y senadores, con algunas funcionarias del Poder Ejecutivo, se dieron anoche, durante el feriado nacional por el Día de la Virgen. Las legisladoras del sector identificado con el color verde puntearon los votos en Diputados y en el Senado. Tanto para aprobar como para rechazar la ley alcanza con mayoría simple, por lo que hasta cuentan las posibles ausencias o las abstenciones de quienes no elijan ninguna opción.
Ayer también hubo contactos entre las autoridades de las cámaras. El propio Alberto Fernández sigue de cerca el avance de las negociaciones en línea con Sergio Massa, presidente de Diputados. En el Senado se despejan dudas sobre el rol de Cristina Fernández. Las negociaciones para tratar de que se apruebe la ley las lidera Anabel Fernández Sagasti, vicejefe del bloque del Frente de Todos y senadora de máxima confianza de la Vicepresidente. Fernández Sagasti batalla contra senadores de peso. Incluso el jefe de su bloque, José Mayans, es uno de los que lidera el voto celeste. Según el plan previsto en Diputados, se anticipan tres extensas jornadas esta semana. Hoy se realizará la sesión preparatoria para elegir a las autoridades de la cámara. Massa será ratificado como presidente del cuerpo y también dos de los tres vices: el peronista José Luis Gioja y el radical Alfredo Cornejo, mientras que el PRO reemplazaría a Álvaro González (cercano a Horacio Rodríguez Larreta) por un hombre de Mauricio Macri, el mendocino Omar de Marchi. Después de las votaciones, que acuerdo mediante son sólo un acto protocolar, se reunirá el plenario de las comisiones de Salud y Presupuesto para dictaminar sobre el proyecto de los 1.000 días, que implica un plan de asistencia social y de salud a las mujeres embarazadas y sus hijos hasta poco más de los dos años de edad. En este caso el oficialismo busca una sanción por unanimidad de manera de dar un mensaje a quienes reclaman ayuda estatal para que las mujeres que no puedan continuar con un embarazo tengan la posibilidad de seguir adelante.
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