El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, reconoció públicamente que la secretaria de acceso a la Salud, Carla Vizzotti, viajó a Rusia para recabar información sobre la vacuna contra el COVID-19, que está produciendo dicho país. “De las vacunas más avanzadas, es la única que no tiene punto focal en la Argentina. El viaje no fue secreto, ella salió por Ezeiza”, bromeó para contrarrestar las versiones. Y explicó: “Fue a recabar la información necesaria para traerla aquí y analizarla como lo estamos haciendo con el resto de las vacunas”. Cafiero indicó que el gobierno argentino no se casó con ninguno de los proyectos de vacuna que están en marcha y el objetivo de las autoridades es que la dosis esté lo antes posible en la Argentina una vez que obtenga la aprobación de los organismos internacionales de salud. “Necesitamos tener una relación directa y estrecha con todos los proyectos que están avanzados para poder conseguir la vacuna lo antes posible”, completó. La Sputnik V, desarrollada por el Centro de investigaciones epidemiológicas y microbiología Gamaleya, aparece como una de las opciones debido a que se encuentra en la fase 3 de los ensayos clínicos y que la administración de Putin adelantó que están “listos para vender la propiedad intelectual” de la misma. La revista médica The Lancet, publicó que el 100% de los adultos sanos participantes en los ensayos clínicos de Fase I y II de Sputnik V demostraron una fuerte respuesta inmune frente al SARS-CoV-2. Igualmente se llevarán a cabo más investigaciones para validar estos resultados, mientras que la Fase III se está llevando a cabo en Rusia y en otros países. Esta última etapa tendrá una duración de seis meses y contará con la participación de más de 40.000 voluntarios.
Creada de forma artificial, sin ningún elemento del coronavirus en su composición, esta vacuna se presenta como un polvo que se mezcla con un excipiente para disolverlo y luego administrarlo por vía intramuscular. El doctor Nadey Hakim, vicepresidente de la Academia Internacional de Ciencias Médicas, sostuvo que “es alentador que más países de América del Sur estén negociando acuerdos para producir” estas inyecciones “a nivel local así como también lo están haciendo China, India, Brasil, Corea y Turquía. La vacuna es una herramienta importante para combatir el COVID-19 y salvar al mundo. Este enfoque debe basarse en las mejores tecnologías disponibles a nivel mundial. Los países deberían tener una cartera de diversas vacunas y la rusa Sputnik V, ciertamente, debería estar entre ellas”, consideró.
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