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El descontrol económico producido a partir de la estampida del dólar, produjo múltiples reuniones en la Casa Rosada entre Alberto Fernández, el ministro de Economía, Martín Guzmán y el presidente del Central, Miguel Pesce. En el Palacio de Hacienda sostienen que Guzmán exigió tiempo para que el paquete madure y comience a dar resultados, aunque ayer la moneda estadounidense tocó los $190. Los billetes financieros blue y contado con liqui, no pararon de subir, y un temor se apoderó de los bancos y empresarios: que la “tormenta perfecta” ya haya llegado a la economía argentina. En Wall Street se conoció un informe inquietante del JP Morgan, en el que se afirma que: “La brecha se ha ampliado, en la medida que las medidas oficiales no logran estabilizar la economía”. Fernández aceptó las explicaciones de Guzmán, pero envió un mensaje político para el convulsionado interior del Frente de Todos, otorgó un plazo concreto a Guzmán: exactamente 15 días, que expiran en las primeras jornadas de noviembre. En esta quincena, el ministro tendría que mostrar resultados concretos. Por su lado, Guzmán confía que el dólar se puede estabilizar con las licitaciones de bonos por 750 millones de dólares. La cuestión es polémica y la oposición sospecha que puede haber un favoritismo para los fondos Pimco y Templenton.

Los “lobos” de Wall Street quieren saber hacia dónde va el Gobierno y en su conjunto dicen que el problema del dólar no es sólo económico. En informes confidenciales de Manhattan admiten que hay un epicentro: el mínimo nivel de reservas del BCRA. Los banqueros insisten en que las soluciones requieren una cuestión central: una respuesta política, y no sólo económica, de la Casa Rosada. En otras palabras: resolver el creciente conflicto político en el Frente de Todos y que la Casa Rosada retome la iniciativa. En la Unión Industrial Argentina, Adeba y la Bolsa de Comercio, dicen que la suerte está echada y que Fernández debe actuar urgentemente para minimizar los costos del ajuste. El prestigioso Aldo Ferrer lo definió así: planes de estabilización en Argentina. Varios gobernadores le pidieron al Presidente acción para “encarrilar al mercado”. La deslucida “liga de gobernadores” quiere a Roberto Lavagna en el Palacio de Hacienda. El ex ministro coquetea y mantiene diálogo fluido con Fernández. En el último encuentro sugirió varias ideas y nombres de economistas. Pero para entrar al gobierno tendrían que darse dos cuestiones: tener amplios poderes políticos y enterrar las anacrónicas ideas económicas y diplomáticas del Instituto Patria.

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