Primero fue Mendoza la provincia que de manera tajante se opuso a la decisión del Gobierno Nacional de retroceder a la fase 1 de la cuarentena. Fue el mismo gobernador, Rodolfo Suárez, el que desafío la palabra de Alberto Fernández: “Vemos en el decreto presidencial que hay muchas zonas grises que hay que aclarar. Se habla de departamentos y no de conglomerado urbano. Hoy los mendocinos pueden trabajar y vamos a defender el empleo. La apertura económica hay que defenderla porque no podemos vivir en confinamiento permanente”, dijo el mandatario mendocino. Suárez reafirmó: “El esfuerzo que hicimos lo vamos a mantener y no vamos a volver a Fase 1”. Antes que Suárez, los mismos comerciantes de Mendoza, se habían puesto de pie para abrir sus negocios. Nada de cierre. El caso Mendoza cayó como un balde de agua fría en la Casa Rosada, que no pudo impedir que otras provincias siguieran el ejemplo de los mendocinos. El gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, secundó a Fernández en el anuncio del viernes, pero al día de hoy no tiene previsto definir nuevas restricciones. “Las ciudades que figuran en el DNU están en ASPO, pero con aperturas. Hay que convivir con el virus”, dijeron desde la gobernación. Esas ciudades son Santa Fe, Rosario, Gran Rosario y San Lorenzo. El gobernador evalúa solicitarle a Santiago Cafiero el regreso de la actividad náutica. El gobernador de Tucumán, Juan Manzur, quedó a contramano. Tras el DNU, el peronista anunció que San Miguel de Tucumán retrocederá con algunas habilitaciones para bares, comercios y gimnasios. Sin embargo no pudo sostener las medidas: 24 horas después, dio marcha atrás y cedió a los reclamos del sector empresario para que los locales siguieran funcionando con protocolos. Algo similar en Jujuy, donde se comprometieron a analizar “no solo los indicadores sanitarios” para tomar una decisión sobre aquello que impone el decreto de Alberto Fernández.
Al repasar la situación de los sistemas de salud, el Gobierno alertó por niveles altos de tensión en Santa Fe (78% de ocupación de camas de terapia intensiva, 96% en Rosario y 83% en la capital), Mendoza (81% en toda la provincia, 92% en el Gran Mendoza), Río Negro (88%, con pico de 98% en General Roca), Salta 77%, 85% en la capital) y Tucumán (80%). Por su parte, la Ciudad de Buenos Aires presenta un nivel de ocupación del 69% y la Provincia de Buenos Aires, un 60,1%. Quedan exceptuadas del cumplimiento del ASPO las actividades esenciales, el “personal docente y no docente de los establecimientos educativos que reanuden las clases presenciales” y aquellos rubros que hayan sido exceptuados por las Decisiones Administrativas que la Jefatura de Gabinete ha publicado desde el inicio de la cuarentena (rubros industriales y profesionales, deportistas olímpicos). El nuevo decreto establece que, para salir del ASPO, “la razón de casos confirmados”, el cociente entre el número de casos de las últimas dos semanas y el número de casos de las dos semanas anteriores, deberá ser “inferior a 0,8”. Si ese cociente se ubica entre 0,8 y 1,2, la situación se cataloga como “estable”. Y si es superior, se considera “evolución en aumento”.
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