A Argentina llegar a los primeros 1000 muertos por COVID le demandó 68 días. Todo indica que se alcanzarán los 10.000 decesos en esta próxima semana, y que se tardarán poco más de 77 días en multiplicar ese número por 10. A seis meses del primer fallecido a nivel local por la pandemia, los muertos suman 9.739, según el último parte del Ministerio de Salud de la Nación. Este número ubica al país en el puesto 16 sobre una lista de 150 países, cuyos fallecimientos informa diariamente la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos. Si bien en más del 80% de los casos el coronavirus se caracteriza por tener una evolución favorable y síntomas leves, el crecimiento sostenido y exponencial de contagios, se tradujo en un crecimiento de las muertes. Con un promedio de 53 decesos por jornada desde el primer caso, el ritmo de nuevos fallecimientos diarios se duplicó en los últimos 20 días. Sin embargo, la cantidad de nuevos decesos por COVID que informan diariamente las autoridades sanitarias nacionales no refleja con exactitud los fallecimientos producidos en las últimas 24 horas. Dos investigadores argentinos independientes, Federico Tiberti y Mauro Infantino, detectaron que la cantidad de muertos reportados por día en los partes oficiales no coincide con las fechas de fallecimiento consignadas de los pacientes en la base de datos abierta de la cartera sanitaria nacional, de actualización diaria. Este análisis dejó al descubierto que hay retrasos en la carga de los fallecidos de más de 10 días, con decesos que incluso superan ese lapso. Según sus hallazgos, el caso más extremo fue el de una mujer de 85 años, residente en la provincia de Buenos Aires, que falleció el 17 de abril y cuya muerte fue registrada en el sistema recién 116 días después: el 11 de agosto.
Fuentes del Ministerio de Salud de la Nación habían explicado que se trató de “un tema de retraso en la carga y la descentralización en el origen de la información”. Las enfermedades de notificación obligatoria se realizan a través del SNVS alojado en el SISA (Sistema de Información Sanitaria Argentino). “La descentralización en el origen de la información genera la responsabilidad por parte de los efectores asistenciales de cargar con la mayor oportunidad posible los datos, y del Ministerio de Salud de la Nación para que estos datos puedan ser procesados e informados a la comunidad y a las autoridades para la toma de decisiones”, señalaron. Lo cierto es que si bien el coronavirus es de notificación obligatoria, hay un número no identificado de fallecimientos que no son reportados por COVID. Ya sea porque no se le practicó el test en vida o post mortem a la persona, y por ende no se llegó a confirmar la existencia del virus, o porque el deceso estuvo camuflado bajo otras patologías.
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