Desbordes en hospitales, ingresos ilegales de extranjeros por las fronteras, falta de gendarmes en los controles sanitarios de las rutas y la ausencia de médicos terapistas, son algunas de las grandes preocupaciones que plantearon 12 gobernadores a Alberto Fernández antes de que el Gobierno tomara la decisión sobre las características de la nueva etapa de la “cuarentena”. “Todos coincidimos en que hay que controlar cuanto antes la circulación del virus para frenar los contagios”, dijo Fernández. De la charla con los gobernadores se decidió avanzar con un esquema de aislamiento más rígido en ciudades como Río Gallegos (Santa Cruz), Río Grande (Tierra del Fuego), Tartagal (Salta), La Rioja y Chamical (La Rioja), Santiago del Estero y La Banda (Santiago del Estero) y en cuatro departamentos de Jujuy. Por su parte, el gobernador de Tierra del Fuego hizo una radiografía preocupante del aumento de casos en Río Grande y aseguró que el 80% de los contagios tienen que ver con reuniones sociales clandestinas, asados, compartir el mate. Melella aclaró que lo más llamativo de todo esto fue que en una ciudad altamente industrial los contagios no se han dado en el sector industrial. Un dato de color lo dio el gobernador de Santiago del Estero, quien dijo que hubo un rebrote de casos cuando una persona ingresó ilegalmente a la provincia, circuló y en 10 días se cuadriplicaron los casos. Ante esto el mandatario provincial tomó algunas medidas de restricción como el cierre de bares, gimnasios y restaurantes y no se opuso a la idea de volver a la Fase 1 ya que culminó su exposición ante el Presidente y sus pares provinciales diciendo: “Basta un caso y varios irresponsables y en un abrir y cerrar de ojos el virus se expande”.
La gobernadora de Río Negro, en tanto, destacó el buen resultado de los operativos de seguimiento puerta a puerta realizados oportunamente en General Roca, que sirvieron para frenar el aumento de contagios en esa ciudad y que ahora se están replicando en otras localidades. Explicó además el trabajo que se está realizando para continuar con la concientización de los rionegrinos respecto de los cuidados y las medidas de prevención. Al terminar la reunión, la gobernadora Carreras dijo sin vueltas: “Se nota el hartazgo y cansancio de la sociedad, pero en este momento es más necesario que nunca el compromiso de cada uno de nosotros ante la concientización y compromiso social de toda la provincia”. El gobernador de Salta se mostró muy preocupado por los casos en aumento de coronavirus en Tartagal y recalcó en un dato que llamó la atención del equipo del Presidente: el incremento en los últimos días de mucho tránsito de gente en las fronteras. Así, Sanz pidió recursos humanos y personal médico ya que muchos no quieren ir a Tartagal. Por su parte, el gobernador Bordet de Entre Ríos habló de un pico de circulación comunitaria de COVID-19 en Paraná y admitió que la gente de su provincia se relajó mucho con la cuarentena.
En tanto, Alicia Kirchner le reclamó a Alberto Fernández más efectivos nacionales porque en Santa Cruz no alcanzan a controlar las rutas y las localidades que están muy alejadas unas de otras. También la cuñada de la vicepresidente destacó que en su provincia aumentaron los casos y que se necesitan médicos terapistas ya que hubo en las últimas semanas muchos contagios en el personal de salud allí. El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, habló de la necesidad de no dudar en regresar a Fase 1 ante picos de contagios y cuestionó duramente la marcha anti cuarentena que están armando varios de sus pares de Juntos por el Cambio. “No está bueno. No comparto todas las decisiones que se tomaron pero si no las hubiéramos hecho tendríamos 50.000 muertos”, dijo el mandatario radical en abierto desafío al liderazgo de Mauricio Macri, que objetó la cuarentena impuesta por el Gobierno. Con todas estas cartas en la mano y los datos duros que le fueron llegando, el Presidente no dudó un minuto en avanzar con el decreto que llevó a restringir la cuarentena en varias provincias.
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