Los juicios que involucran a importantes figuras políticas nacionales y que fueron suspendidos por la pandemia, finalmente se reiniciaron de manera remota. Se trata de procesos por corrupción, narcotráfico y lesa humanidad. “Antes de la pandemia, la tecnología para los juicios era un soporte. Todos estaban en la sala de audiencia y si era necesario una conexión por videoconferencia. El primero de los juicios que se retomó fue el que tiene como protagonista al ex titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) Ricardo Echegaray, por la importación de un auto diplomático. El juicio estaba en su etapa final y con pocas partes, lo que facilitaba el uso de un sistema tecnológico. Echegaray resultó absuelto. De corrupción ya se pusieron en marcha el de las presuntas irregularidades en la obra pública en el que está acusada la vicepresidente de la Nación, Cristina Fernández; el de lavado de dinero al empresario Lázaro Báez; el de enriquecimiento ilícito al ex secretario de Transporte Ricardo Jaime y la administración fraudulenta de 190 millones de dólares en la represa Yacyretá, en el que la semana pasada declaró Fernando “Pino” Solanas desde París, donde es embajador ante la Unesco. El próximo jueves el caso de Oil Combustibles y el 31 de agosto el proceso a Omar “Caballo” Suárez, ex titular del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), por asociación ilícita y entorpecimiento de las vías navegables.
“Para los juicios el sistema presencial es irreemplazable. Pero en este contexto lo virtual es lo único que tenemos para retomarlos”, coincidieron jueces, fiscales y abogados. Todos destacaron que la inmediatez en la declaración de los testigos o las discusiones entre las partes pierden fuerza o espontaneidad mediante una computadora. Pero también destacaron que, salvo algunos problemas de conectividad, las audiencias se desarrollaron con normalidad. Las principales críticas vienen de los abogados. La más planteada es que no pueden tener contacto directo con sus clientes que están detenidos. También objetaron la manera en que se usa el sistema de videoconferencia. En el caso del juicio de la obra pública el tribunal decidió que todas las partes tuvieran sus micrófonos cerrados: cuando quisieran hablar, debían enviar un mensaje a través del chat de la plataforma. En la primera audiencia de ese proceso, los defensores se quejaron de que los mensajes fueron leídos tarde. Otros tribunales aplican el sistema con los micrófonos abiertos y cada parte habla cuando lo considera necesario. “Hasta ahora lo han usado con mucho respeto”, explicó un juez. La videoconferencia presenta cuestiones nuevas que se van resolviendo sobre la marcha. Por ejemplo, cuando el fiscal Abel Córdoba hizo su alegato en el juicio oral a Báez los abogados comenzaron a hacer comentarios por el chat de Zoom sobre lo que estaba diciendo. El tribunal lo cerró.
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