En plena pandemia del coronavirus, el Ministerio de Relaciones Exteriores designó formalmente al ex gobernador bonaerense Daniel Scioli como embajador argentino ante Brasil. Con la firma del canciller Felipe Solá, el hasta entonces diputado nacional fue confirmado en el puesto, aunque el dirigente ya había comenzado con su trabajo diplomático desde antes. A comienzos de febrero pasado, de hecho, Scioli hizo una gira por San Pablo en la que se reunió con empresarios locales y con el titular de la Federación de Industrias del Estado de esta ciudad (FIESP), Paulo Skaf, la más poderosa organización patronal del país vecino. “Desde que Alberto Fernández me confirmó como embajador, empecé a trabajar en el relevamiento de todos los sectores, de la diversidad que hay de productos argentinos (en Brasil), como también de productos brasileños en el mercado argentino”, sostuvo durante una entrevista que brindó Scioli durante ese viaje. El pliego para su designación fue aprobado a fines de ese mismo mes por el Senado con 65 votos a favor, sin votos negativos ni abstenciones, durante una sesión en la que también fueron ratificados otros 11 representantes del Gobierno en diferentes partes del exterior. El dirigente del Frente de Todos participó de alguna sesión del Congreso cuando aún no había renunciado a la banca, permitiendo así el quórum necesario para que el oficialismo pudiera tratar algunos proyectos, lo que motivó el enojo del bloque de Juntos por el Cambio, que se terminó retirando del Congreso. “Lamentamos que los demás legisladores de la oposición sean cómplices de esta anomalía; si no se levanta la sesión nosotros nos vamos a retirar y vamos a judicializar esta situación”, advirtió el jefe del interbloque opositor, Mario Negri. Además, el ex mandatario cordobés apuntó entonces contra el presidente de la Cámara, Sergio Massa, por permitir que comenzara el debate contando a alguien “que dejó el cargo, que tuvo acuerdo en la comisión del Senado” y que, por ende, “pertenece al Poder Ejecutivo”.
“Era mi responsabilidad cumplir con mi tarea de diputado hasta que esté formalizada mi designación como embajador en Brasil, cuando se publique el decreto en el Boletín Oficial”, se defendió Scioli en esa oportunidad. Además, el ex gobernador bonaerense aseguró que pagó de su bolsillo dos viajes que había hecho a Brasil anteriormente y sostuvo que el canciller Felipe Solá viajó junto a él porque encabezaba una comitiva oficial. Más tarde, realizó su descargo frente a la jueza federal María Servini en la denuncia en su contra por haber votado como diputado nacional la reforma de jubilaciones de jueces y personal diplomático tras ser designado como embajador argentino ante Brasil. Finalmente, Scioli presentó la renuncia a su banca a principios de marzo, unas semanas antes de que el Gobierno decretara el aislamiento social, preventivo y obligatorio como consecuencia de la pandemia: “Mi decisión se basa en que los próximos días asumiré como embajador argentino en la República Federativa de Brasil”, explicó el flamante diplomático, quien ahora deberá mudarse a la residencia oficial donde ya se encuentra trabajando Roberto Bosch, el encargado de negocios.
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