Sergio Massa le prometió a Alberto Fernández que va a tener una ley de expropiación de Vicentin, asegurándose incluso el resultado de una eventual votación: 130 a 125. Si bien en público no se manifestó sobre el caso, en privado le aclaró a Fernández que a su entender el camino más sensato era avanzar con un planteo en el marco del concurso que lleva adelante la Justicia. El anuncio de Omar Perotti tras la nueva reunión que tuvo en la quinta de Olivos no significa que se descarte totalmente el proyecto de ley de expropiación y preparan un plan B en caso de que el juez que interviene en el concurso de acreedores no acepte el pedido de intervención a través de esa vía en lugar del decreto presidencial que imponía a Gabriel Delgado para ese lugar. En el Senado, en principio, el proyecto no tendría problemas para lograr aval para una intervención. Era la mayor aspiración del kirchnerismo que a cualquier propuesta le pone una condición: evitar que la empresa la manejen capitales del exterior. Los senadores más representativos del entorno cristinista como José Mayans, la santafesina María de los Angeles Sacnun, Omar Parrilli y la propia Fernández Sagasti, volvieron a defender este jueves la expropiación aunque prefirieron hablar de “rescate”. En Diputados todos hacen cuentas. Los cuatro diputados del bloque de Córdoba Federal que responden a Juan Schiaretti, los tres diputados alineados con Roberto Lavagna, algunos de los partidos provinciales que hablan en nombre de sus gobernadores, los santafesinos socialistas y los peronistas no K no creían que la expropiación fuera la mejor salida para Vicentin aunque todos admitían la necesidad de alguna intervención por parte del Estado. Los matices inclinaban para uno y otro lado la fina ecuación.
Juntos por el Cambio le avisó a Massa que no quieren habilitar el debate de esa iniciativa y alguno hasta amenazó con no consensuar la prórroga del protocolo que habilita las sesiones remotas. En el encuentro con Massa estuvieron Mario Negri, Cristian Ritondo, Maximiliano Ferraro y el vicepresidente de la Cámara Álvaro González. Massa les dio garantías a los opositores al calcular que por un lapso de tres o cuatro semanas se enfriará la iniciativa. En sus cálculos, anticipó, aún si se presentara el proyecto el trámite legislativo demandaría ese tiempo desde que se iniciara el paso por comisiones, se firmará dictamen y pasara una semana hasta llegar al recinto (el oficialismo no puede tratarlo sobre tablas en el Senado porque Juntos por el Cambio no habilita los dos tercios). Finalmente la remisión a Diputados donde también se requeriría un arduo debate en comisiones demandaría otra semana, o dos. “No nos lleve trece años atrás donde Cristina Fernández hacía lo que quería”, pidió anoche Negri a Alberto Fernández después del anuncio de Perotti desde Olivos. Precisamente los jefes del principal interbloque opositor, que reúne 116 voluntades, expresaron sus temores. Quieren que la eventual expropiación y el impuesto a las grandes fortunas se debatan presencialmente y no en forma remota. Unos y otros acordaron una agenda para sesionar la próxima semana: ley de teletrabajo, emergencia del turismo y economía del conocimiento. Ayer el Frente de Todos agregaba una nueva moratoria para deudores impositivos. El martes podría haber reunión de Labor Parlamentaria y un acuerdo para mantener otros 30 días las sesiones a distancia.
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