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Tras la muerte del juez Griesa, en 2017, Loretta Preska está a cargo de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, el juzgado donde suelen caer los casos con jurisdicción de compañías de Wall Street o de controversias financieras internacionales. Por eso fue ella quien protagonizó el fallo del viernes en el juicio por la expropiación de YPF, en el que decidió que el caso en el que están en juego hasta 5.000 millones de dólares, seguirá su curso en Estados Unidos y no en la Argentina, como reclamaba el Gobierno. La Corte que preside Preska, además, será la que reciba el reclamo de los bonistas si las negociaciones que están en curso fracasan y el país entra en default. Con su marido, Thomas Kavaler, integran una de las parejas consideradas como de las más poderosas de Nueva York: no solo ella está a cargo de uno de los juzgados de más alto perfil de Manhattan, con incidencia en muchos puntos del planeta, sino que él es socio de una de las firmas de abogados más cotizadas, Cahill Gordon, fundada en 1919, especializada en temas financieros y que tiene ingresos por cerca de 400 millones de dólares por año. Considerada de tendencia conservadora, Preska estuvo en la “lista corta” del presidente George W. Bush para un cargo en la Corte Suprema de Estados Unidos en reemplazo de Sandra Day O´Connor, que finalmente terminó ocupando Samuel Alito.

Más allá de los expedientes argentinos, ella ha protagonizado en su carrera varios casos de alto perfil. En 1996 falló contra la actriz Demi Moore, al decidir que una imagen del actor Leslie Nielsen que aparecía embarazado, imitando una famosa foto de ella, era solamente una legítima parodia. Otro que tuvo en sus manos fue en 2006, cuando decidió a favor de MasterCard, que había iniciado juicio a la FIFA por romper el contrato publicitario para entregárselo a VISA. En 2012, Preska manejó el juicio del hacker Héctor Monsegur, de 28 años, conocido como “Sabu”, que era parte del grupo Anonymous y que terminó cooperando con el FBI. En enero de este año, ella ocupó las primeras planas de los medios estadounidenses porque rechazó difundir un frondoso archivo de documentos sobre Jeffrey Epstein, el millonario financista que estaba acusado de pedofilia y prostitución y que se suicidó en la cárcel en agosto del año pasado. Ahora, desde su despacho de paredes tapizadas en madera de la calle Pearl al 500, en el sur de Manhattan, la jueza Preska se convierte con el juicio de YPF y con posibles litigios de bonistas, en la nueva protagonista neoyorquina de los casos sensibles para la Argentina.

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