En el marco de la pandemia, Alberto Fernández giró hasta ahora 148.000 millones de pesos a las provincias sólo en fondos para obras sanitarias, programas alimentarios y Aportes del Tesoro Nacional, entre otros, en un reparto discrecional que concentró poder en la provincia de Buenos Aires, minimizó el problema sanitario en territorio porteño y quedó sujeto en gran medida a la caída de la recaudación impositiva y no a los niveles de contagio de coronavirus de cada distrito. Muchos gobernadores reclaman ayuda de la nación ante la fuerte caída de la recaudación y una importante reducción de la actividad económica. Según un informe de la consultora Aerarium, sustentado en base a datos recientes del Ministerio de Economía y de las provincias, la administración de Axel Kicillof fue la que más recibió ayuda: con $76.056 millones acumulados hasta ahora recibió más de la mitad de los fondos que giró el gobierno nacional por la pandemia. “Es lógico que la provincia de Buenos Aires sea la gran beneficiada porque acumula el 35% de la población y está en el ojo de la tormenta de esta pandemia. Pero esa asistencia discrecional debe aplicarse bajo un manto institucional que fortalezca la unión federal y por ende el federalismo”, reveló Paulino Caballero, uno de los directores de Aerarium.
Está claro que con 7.496 contagiados de COVID-19 la provincia de Buenos Aires se convirtió en una de las más afectadas por la pandemia. Aunque la CABA tiene 9.754 contagiados hasta ahora y no recibió la misma ayuda que la administración bonaerense. Tampoco ocurrió lo mismo con otras provincias como Chaco, Río Negro o Santa Fe que rondan los 500 contagiados y la ayuda fue despareja en relación a distritos con cero casos o con no más de 50 contagiados. La administración de Rodríguez Larreta percibió, por ejemplo, $6.900 millones del total de los $148.000 millones de transferencias discrecionales al 31 de mayo. En concepto de aportes del Tesoro nacional por ejemplo, la CABA recibió $450 millones de los $38.000 millones girados a todo el país. En consecuencia, se sigue profundizando el sesgo bonaerense en la política financiera del Palacio de Hacienda. “Esto pone en jaque el federalismo en la Argentina, nuevamente se retoma el camino de la discrecionalidad político/partidaria y no una distribución objetiva en el marco acuerdos federales entre Nación-provincias y municipios”, dijo Caballero.
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