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Santiago Cafiero solicitó la renuncia al titular de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), Alejandro Vanoli, cuya gestión al frente del organismo duró apenas cuatro meses. Cafiero le informó la decisión a Vanoli en una reunión mantenida en las oficinas de la Jefatura de Gabinete de la Casa Rosada. Su desempeño había sido puesto en tela de juicio a principios de abril debido al desborde de jubilados, pensionados y beneficiarios de asignaciones sociales en las puertas de decenas de bancos del conurbano bonaerense y varias localidades del interior del país en medio de la pandemia de coronavirus. Vanoli se incorporó al equipo de Alberto Fernández en virtud de su cercanía con Cristina Fernández, en cuyo segundo mandato ocupó la presidencia de dos organismos centrales: la Comisión Nacional de Valores y el Banco Central de la República Argentina. A pocos días de asumir el cargo en diciembre del año pasado, Vanoli aseguró que el principal objetivo de la gestión era “reconstruir un sistema que fue vaciado” y que la prioridad “absoluta” estaría puesta los sectores más vulnerables de la sociedad.

Vanoli determinó al asumir que durante diciembre de 2019, enero y febrero de 2020, los jubilados y beneficiarios de asignaciones no pagarán la cuota de los créditos que contrajeron con esa administración, como medida adicional a la baja de la tasa de interés y a los aumentos de suma fija que recibieron en diciembre y enero pasado, como parte la Ley de Emergencia Económica y Reactivación Productiva y el cambio del mecanismo de ajuste de las jubilaciones. Pero las medidas de ese estilo, destinadas a que mejoren los ingresos de los jubilados, pronto debieron girar a decisiones de emergencia al aparecer en el escenario la pandemia de coronavirus. En ese sentido, la Anses anunció el pago de un bono de 3000 pesos para los jubilados que perciban el haber mínimo y un bono extraordinario para los beneficiarios de la AUH, como parte de las medidas sociales lanzadas por el Gobierno.

El cobro de esas sumas extra junto a la necesidad de recibir las jubilaciones de miles de adultos mayores derivó en los graves episodios del viernes 3 de abril, tal vez el día más complejo de la administración de Alberto Fernández y, seguramente, el día que comenzó a gestarse la decisión sobre correr a Vanoli. Tras el escándalo, Vanoli reconoció que el caos en las puertas de los bancos era “absolutamente previsible, hay una historia en el país de no poder retirar dinero a tiempo. La gente de ochenta y pico de años las vivió todas, entonces les da seguridad ir al banco. Cambiar una costumbre de décadas es prácticamente imposible. Se generó una sobredemanda muy difícil de administrar”, afirmó. La Argentina fue el único país de América Latina que mantuvo las sucursales bancarias completamente cerradas durante dos semanas, según un relevamiento de la Federación Latinoamericana de Bancos.

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