En abril, ocho de cada diez familias acumularon alguna deuda, según un informe de una consultora encargada de hacer estudios sobre impactos económicos en situación de crisis. La cuarentena provocó serios problemas en las familias para cumplir con distintos compromisos económicos, desde atrasos en los pagos de los servicios, hasta deudas en el pago de créditos bancarios y tarjetas. “Dejar de pagar compromisos y acumular deudas fue una de las estrategias de las familias para sobrevivir sin ingresos o con recortes de ingresos en marzo y abril. Para principios de mayo esa situación se habrá agravado, incluso a pesar de las ayudas del Estado, que hoy se están utilizando mayormente para alimentos y otros gastos corrientes necesarios impostergables”, explicó el informe. La deuda total de las familias alcanzó los $1,7 billones al 24 de abril y abarcó a 11,1 millones de hogares, que equivalen al 80,8% de los hogares del país. En promedio cada familia adeuda a esa fecha unos $150.000, sin incluir los costos asociados a moras y retrasos.
Durante abril, lo más frecuente fueron los atrasos en los pagos de servicios como luz, gas, agua, teléfono, cable, Internet o expensa, que afectaron al 70% de los hogares. “Cada familia tuvo una deuda promedio de $10.585. Claramente, fue una de las primeras cuentas que se dejó de pagar con la crisis”, señaló el informe de la consultora. Luego, se ubica el incumplimiento de impuestos, con $100.433 millones. Lo que más se dejó de pagar en abril fue el impuesto inmobiliario y patentes. Al 24 de abril, hay 6,3 millones de hogares con algún tributo (nacional, provincial o municipal) adeudado con $15.845 promedio por hogar. “Hay que tener en cuenta que muchas familias ya acumulaban deudas, por eso es tan alto el stock”, señalaron.
El tercer endeudamiento de peso fue con prestamistas y financieras, estimado en $93.805 millones y que afecta a casi 1,5 millones de hogares, con un monto promedio de $62.539 cada uno. “Se trata de uno de los pasivos más sucios, por los altos costos que conllevan y por las presiones que dependiendo quien sea el prestamista, reciben las familias para cancelarlos”, indicó el informe. La deuda no bancaria familiar también incluye gastos vinculados con el auto (seguro y cuota) donde los atrasos se hicieron muy frecuentes; deudas con familiares y amigos; alquileres impagos; cuota de jardines, colegios y universidades y deudas directas con los comercio como farmacias, almacenes, zapaterías y servicios profesionales.
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